miércoles, 8 de mayo de 2013

Extrememan Salou... ¿Quién me ha robado el mes de Abril?

Estoy contento de haber participado en la carrera del domingo.

Me había arrepentido, supongo que como muchos de los otros participantes, de haber hecho la inscripción a una carrera que se hacía tan temprano en el calendario ... el frío, la lluvia y el viento de estos últimos meses minan la moral de cualquier valiente y yo, de valiente, tengo lo justo para ir tirando.

Sin embargo, he extraído varias cosas positivas de la experiencia que he vivido durante los meses de preparación así como de la propia competición.

He tenido que hacer muchas cábalas y variaciones en mis entrenamientos de cara a extraer lo que creía que eran unos mínimos con los que llegar a la salida de la carrera con garantías de hacer una competición digna y ayer era, de hecho, una sorpresa - o, más bien, el resultado de un ensayo - comprobar cómo se comportaría mi cuerpo con un plan donde no he podido trabajar los volúmenes que, teóricamente, son necesarios para enfrentarse a una carrera de larga distancia.

Así que, en primer lugar, me ha servido para aprender algo más sobre mí mismo y darme cuenta de que no necesito tantas horas como pensaba para hacer una buena carrera.

Por otra parte, ha sido la primera carrera en la que he traspasado la línea de llegada con mi hija ... parece una chorrada pero me ha hecho una ilusión tremenda hacerlo (aunque la pobre estuviera gritando durante ese ratito, "mamma, mammmaaaa" sin parar, jajajaja).

Por último, todo lo que supone compartir un evento con un grupo tan fantástico como el que congrega la sección de triatlón del CNT, hace que uno se quede con ganas de repetir la experiencia.

A pesar de contar ya con unas cuantas carreras en mi historial, aún hoy hay cosas que no puedo evitar. Una de ellas es despertar el día de la competición, antes de que suene el reloj, sin parar de darle vueltas a la carrera y con aquella serie de pensamientos que a la mayoría nos merodean durante las horas previas al disparo de salida : "qué pocas ganas tengo de hacerla", "¿por qué narices me habré apuntado" ...

En esta ocasión no son ni las cinco que ya tengo los ojos abiertos. Imagino la salida de la carrera, como haré la natación, como descuelgo la bici de la barra ......
- Eh? ¿Qué es ese ruido? Pongo los dos pies en el suelo de un salto mientras corro las cortinas para comprobar, absolutamente estupefacto, que está lloviendo! Esto si que no me lo esperaba!.

Si hay algo que me saque de quicio es precisamente competir con lluvia. Lo he hecho en varias ocasiones y en ninguna de ellas he disfrutado de la carrera un solo segundo así que, como siga lloviendo hacia las 7am, tengo claro que no tomaré parte de la salida.

Llegada la hora de acudir a boxes para ultimar preparativos, las nubes han ido desapareciendo y parece claro que no va a llover. Ahora sólo falta que, antes de que nos lancemos a dar golpes de pedal, el sol haya podido secar la calzada y el factor seguridad esté asegurado.

Inicio todo el procedimiento pre-carrera y me doy cuenta que he olvidado las gomas .... coj.. ns!
Después de deambular entre compañeros consigo un par para fijar las zapatillas en los pedales. La ubicación que me han dado es buenísima para encontrar rápidamente la bici pero está en la punta contraria a la entrada/salida y eso significa que tendré que recorrer toda la longitud de boxes empujando la bicicleta, tanto en la T1 como en la T2 .... no puedo recorrer tantos metros con las calas así que las zapatillas se deben colgar, si o si!.

A falta de 15 minutos de la hora programada por la organización hago un fatídico descubrimiento ... he olvidado las gafas de natación en el apartamento!!! No tengo tiempo material de llegar y empiezo a preguntar a todo aquel que veo si alguien tiene algunas gafas, sin éxito.
Veo al Elias y le cuento lo que me pasa. Rápidamente nos ponemos a buscar por los alrededores de la zona expo y, cuando empiezo a pensar que no podré nadar, una voz me llama desde detrás:

-Eh! El de las gafas!

Me giro y, de entre un grupo de gente, un chico me levanta la mano. Se trata de Josep Maria Vidal, un triatleta del Reus Ploms que lleva unas de sobra y me las ofrece con una sonrisa.

Me acabas de salvar la vida - Le digo. Y, después de pedirle los datos, me dirijo hacia la playa.

- Jordi!, Ya las tengo! - Le explico a Elias que ya lo tengo solucionado y subiéndome el neopreno camino hacia el agua pediendo al cielo que las gafas hagan una buena estanqueidad en mi cara.

Sin cuestionarme siquiera la temperatura del agua, me meto de cabeza comprobando que las gafas se adaptan perfectamente a la fisonomía de mi cara ... bufffff ... respiro con fuerzas y doy algunas brazadas mientras me dirijo a la zona de salida.

Junto a Hermies, situados en segunda linea y centrados en el grueso total de participantes, me va comentando lo duro que será llegar a la primera boya.

Los minutos de retraso se hacen eternos y deseo escuchar ya el maldito tercer petardo que me ponga en modo competición de forma inevitable.


Por fin, todos a correr y durante un buen puñado de metros nos adentramos en el mar a base de movimientos compulsivos, entre saltos e intentos de avanzar de la forma menos ridícula posible hasta que el agua adquiere suficiente entidad como para iniciar la natación propiamente dicha.


Son momentos de alto requerimiento donde, entre la adrenalina del primer ímpetu y el ritmo fuerte para intentar ganar un espacio propio evitando que los que vienen por detrás no te pasen por encima, el corazón funciona a altas pulsaciones durante un buen rato .. . entre colleja y colleja no puedo evitar que me venga a la mente los entrenamientos de Elias... unos piramidales específicos para trabajar estos momentos iniciales de carrera...
Menuda suerte tenemos los del CNT con un tipo como Jordi Elias como entrenador... no hay dinero que pueda pagar su trabajo!.

El pronóstico de Hermies, ya perro viejo en temas de competiciones, no ha fallado un ápice y hasta la primera boya he llegado a base de golpes, unos más fuertes que otros, y echando mano de una mezcla de estilos donde el crol-waterpolo se ha impuesto por goleada.



Pasado el atasco de la boya, ya voy encontrando espacios donde poder nadar con mas tranquilidad y buscando mi ritmo de media distancia.
Poco a poco me voy notando bien y, en un momento dado, reconozco a Sergi Mendoza a mi lado, señal de que estoy realizando una buena natación y me animo para seguir generando propulsión acuática con los brazos.

Salgo y con algunas dificultades me desabrocho el neopreno mientras avanzo pisando la alfombra amarilla que nos llevará directo a la T1. De repente, la agradable sorpresa de ver a Sandra con Amaia en brazos (ayer dio mucha guerra a su madre para dormirse y había decidido levantarse más tarde). Es todavía demasiado pequeña para asimilar el impacto de ver a su padre corriendo con la cara amarilla y enfundado en un trozo de goma, pero ya veo en sus ojos que el tema le resulta divertido.







El tiempo de chip ha sido de 32'31'' y la natación un poco más larga de los 1900m planificados, en mi opinión.

Hago la transición un poco más lento de lo que había previsto y vuelo ya con la bici a mi lado buscando el final del interminable pasillo de bicicletas. La adrenalina fluye por mi interior cada vez que escucho mi nombre y reconozco las caras, desde el otro lado de la valla metálica,  de los amigos que han venido hoy a vernos.


Inicio el tramo ciclista sin problemas y hago los primeros kilómetros un punto por encima de lo que me aconseja la cabeza pero es bastante difícil controlar los ritmos de competición, sobre todo cuando uno se imagina la jauría de cazadores que vienen desde atrás en busca de presa fácil, jajaja.
Hay un ligero viento en contra que se hace más evidente en algunos puntos más expuestos pero con paciencia y juego de piñones paso este primer tramo, de unos 30km, y me adentro en el primero de los tres tramos de subida del circuito.



Llego al puerto de Alforja y noto como el asfalto se pega bajo las ruedas. Es una sensación lejos de la que estaba habituado hasta el año pasado ya que mi escasa altura y peso liviano siempre me ha hecho mucho mejor escalador que rodador, pero ahora parece todo lo contrario; cada vez me siento más cómodo tirando de plato y acoples en lugar de batallando contra el desnivel. Cojo un ritmo de subida suficientemente duro como para no perder demasiado tiempo y suficientemente conservador como para garantizar unas ciertas reservas de energía para los puertos que están por venir.

No he hecho previamente el recorrido pero algunos compañeros me han comentado algo acerca de los puertos que están por llegar, el peligro del viento, etc ... así que hay que reservar fuerzas e intento disfrutar del paisaje sin preocuparme cada vez que alguien me adelanta.

Inicio esta primera bajada y enseguida me doy cuenta que disfrutaré mucho descendiendo hoy. Hay días en los que me encuentro con mucha confianza y, casi sin tocar la palanca de freno, leo las curvas con antelación y dibujo la trazada con elegancia ... en estos días, bajar es un placer y lo hago con una sonrisa perpetua que me dura en la cara lo que dure la bajada .... pues bien, hoy es uno de esos días.

Unos cuantos kilómetros de transición para pasar el segundo punto rojo de la mañana, el puerto de Marrades.
Justo antes de llegar al puerto, me pasa un grupo formado por no menos de 15 unidades y sin ninguna intención de respetar el no-drafting .... Los veo como inician la subida todos juntos alejándose con velocidad curva arriba ... un rato más tarde, me pasa una moto de la federación pero ya estoy demasiado lejos como para saber si penalizaron a alguien.

Este puerto, según la información que tengo, consta de tan solo 2 kilómetros pero con un fuerte desnivel donde es preferible no quemar cartuchos ya que todavía nos quedará por delante un último puerto de unos 5 kilómetros y un buen rato tirando de acople hasta llegar nuevamente a Salou .

Nuevamente noto como se frena la bici subiendo y algunos triatletas me adelantan mientras voy pensando en todos los puertos que no he hecho durante estos meses de preparación. Ya veo lo que parece ser el final de una subida que ha resultado más corta de lo que pensaba y comienzo a pensar ya en la bajada que resulta ideal: carretera ancha con un asfalto perfecto y repleta de paellas que se pueden hacer a mucha velocidad. Avanzo rápidamente a todos los que previamente me habían pasado subiendo y no paro de disfrutar como un niño cada una de las trazadas que realizo.

Lamentablemente, el descenso llega a su fin y, en un santiamén, me encuentro pedaleando nuevamente hacia arriba el último puerto de la jornada, el de la Teixeta. Curiosamente noto que el pedaleo parece haberse vuelto más eficiente de lo que lo era unos instantes antes y, casi sin darme cuenta, ya me encuentro cogiendo el manillar por la parte inferior y preparado para tirarme al vacío de nuevo.

En esta ocasión se trata de una bajada aún más técnica que las anteriores debido a la escasa anchura de la carretera y, nuevamente, no dejo de pasar bicicletas. Muchas curvas parecen complicadas pero muy pocas lo son realmente y eso me ayuda a pasar sin frenar por lugares donde el sentido común te dice que lo hagas y me permite ganar bastante con respecto a otros competidores que bajan mas lentos.

Ahora toca mover el plato en un terreno que, a priori, está marcado como muy favorable pero que a mí no me lo acaba pareciendo tanto .... Hay ratos en que se va muy rápido pero hay otras en que la carretera pica nuevamente en positivo al tiempo que un viento asqueroso parece que se esté riendo de mí ...
- Pero tú no estabas soplando en contra cuando subía ? - Le espeto con la boca cerrada observando cómo las pequeñas ramas de los árboles se inclinan en sentido contrario al de mi marcha ...

Por fin llego a las rotondas que me llevarán directamente al centro de Salou y, siguiendo el carril de conos preparados por nuestra marcha, llego al paseo mientras saco los pies de las zapatillas y pedaleo con la carne de gallina por aquel pasillo de gente gritando a pleno pulmón y recargando mis dañadas pilas.

Salto de la bicicleta y encaro nuevamente el interminable sendero amarillo hasta llegar al final de la barra izquierda donde cuelgo mi formidable acompañante ... hoy nuevamente se ha comportado como una campeona.



Tiempo invertido: 2h52'16'' y velocidad media de 31,35 Km/h ... Considerando el tiempo trabajado sobre la bici esta temporada, me doy con un canto en los dientes.

Me dirijo a la zona de transición, ato el casco a la bolsa, agarro el garmin, me pongo la gorra y me calzo las zapatillas para iniciar el último segmento del día, la media maratón.

Esta media es de las que hacen daño, de aquellas en las que pagas caro si te has pasado sobre la bici, de las que reparten a discreción petos de abandono para todo aquel que haya vaciado las baterías más de lo recomendable. En cualquier caso, es una media que se hará dura para todos puesto que nos ponemos a correr después de un circuito exigente de bici y muscularmente las piernas llegan al límite.

Es un circuito familiar para mí. Recorrí buena parte durante 4 veces cuando esta carrera se hizo en versión IM, en el 2011 ... y soy consciente de lo que hay por delante.

Salgo colocandome el gps en la muñeca izquierda. No es un accesorio que suela llevar en las competiciones pero en carreras como éstas me va bastante bien por dos motivos: Primeramente me sirve para frenar el ímpetu inicial y controlar el ritmo (esto hoy no pasará) y, en segundo lugar, para carreras duras como éstas me va muy bien ya que me canta que voy mejor de lo que mis sensaciones me dicen.

Tal y como esperaba, no llevo un correr fácil pero no tengo grandes problemas para mantener una postura correcta tampoco. Enciendo el reloj y dejo que pasen unos minutos hasta que haya conexión con el satélite.

Apenas dejo el área "turística" de Salou, y comienzo a encadenar rotondas en la zona más solitaria del circuito, compruebo de un vistazo rápido a la pantalla que el ritmo al que estoy corriendo es cercano al 4'/Km ... No deja de sorprenderme la facilidad con la que corro cuando me bajo de la bici y es el tipo de sensación que mantiene mi motivación para seguir entrenando este deporte.

Estoy a punto de dejar una de las primeras rotondas cuando veo a Quique sentado en el lateral haciendo estiramientos. Incluso antes de aminorar el ritmo ya me está diciendo que no pare, que son problemas musculares. En ese momento pienso que se trata de las lógicas rampas que pueden aparecer en un día como hoy pero, más tarde, me explicará que ya arrastraba problemas de isquiotibiales los días previos y le han aparecido sobre la bicicleta ... demasiado poco margen me llevaba.

Sigo avanzando pensando en la fuerte rampa de la que tengo referencias gracias a los compañeros que vinieron a probar el circuito semanas atrás (esta no estaba en el IM) y, una vez me planto allí, verifico que no han exagerado en absoluto. Son unos 300m formado por 3 curvas en las que uno debe concentrarse para no sucumbir al impulso de echarse a caminar y que me recuerdan muchísimo a una zona del Parc Güell por la que solía correr cuando vivía por aquellos lares, diez años atrás.

Por suerte, una vez acabado el suplicio, enlazamos con una bajada perfecta para volver a recargar energías y en las que compruebo ritmos por debajo de 4 nuevamente ... bufffff ... hay que pasar otra vez por aquí! Ya hay que tirar del manual de gestión, como diría el compañero Romero.

El circuito todavía ofrece otra zona productora de arcadas (un asco, vaya), que es la la ida-vuelta al paseo, una vez pasados los boxes. Es un invento para alcanzar los 10,5 Km de los que consta una vuelta y un bucle que se hace realmente eterno. A pesar de tratarse de una zona llana, tiene un componente de fatiga extraño de digerir. Aquí también intento distraerme mirando hacia el mar, los niños que juegan o reproduciendo interiormente alguna de esas canciones que llevo en mi iPod mental.

Cuando yo inicio esta zona me cruzo con Hermies que ya vuelve así que, calculo, me debe sacar unos 8-9 minutos. Si no ocurre nada extraño, hoy cruzará la línea de llegada por delante de mí.

Por detrás, y más o menos a la misma distancia relativa que me separa de él, veo a David que corre con soltura y que también está haciendo una carrera brutal! Poco después me cruzo con Jordi Ureña quien, a pesar de haber estado parado un par de semanas con molestias, emite la imagen de poder finalizar la carrera sin ningún problema.



Nuevo paso por boxes y subo una marcha. "Sólo" falta una vuelta y creo que me quedan energías para aumentar un poco el ritmo. Saludo a muchos amigos con la mejor sonrisa que puedo dibujar, choco las manos de todos los niños que esperan con ilusión que alguno de los locos y locas que hoy corren vestidos con tirantes les devuelvan el gesto a su mano extendida, e inicio nuevamente el paso de las rotondas de las que me voy despidiendo a medida que van quedando atrás.

El segundo paso por la rampa me pone los cuádriceps en alerta y me fuerza a realizarla a base de pasitos cortos mientras sigo saludando y animando a otros compañeros de la sección que están en su primera vuelta para enlazar con mi última danza con el paseo donde compruebo, con cierta alegría que, a pesar de haberle recortado unos minutos al compañero Hermies, hoy ha sido más fuerte que yo y finalizará en buena posición la que ha sido, hasta ahora, su mejor carrera de larga distancia.

Encarar la recta final de una carrera de larga distancia supone siempre el mejor sabor de boca de la jornada y un sentimiento de satisfacción y orgullo personal siempre me invade cuando lo hago.
Normalmente lo suelo dedicar a mi padre quien, con toda certeza, estaría mirándome con el pecho hinchado y tratando de mantener sin ningún éxito un semblante de control y seriedad .... pero hoy me he olvidado de ti .. hoy he reservado mi pequeño homenaje para felicitar el día de la madre a Sandra y para darles un beso tanto a ella como a mi hija, así que recorro casi caminando la alfombra que señala el pasillo de entrada en meta buscando sus caras entre el público.

De repente localizo a Sandra gesticulando y me voy para allá. La beso y me pasa a Amaia, que no entiende muy bien qué pasa, por encima de la valla ...

Miro el arco de meta y me dirijo hacia allí trotando con mi hija en brazos mientras trato de distraerla diciéndole cualquier chorrada. Pasamos la ansiada linea final y consigo despistarla lo justo para que mire la cámara e inmortalicen un momento especial para mí.



Tiempo media maratón: 1h30'

Tiempo total: 4h59'10''  y clasificado en la 64ª posición.


Otra carrera en el bolsillo, otra carrera que he disfrutado aunque en esta ocasión al proceso para llegar me costaría encontrarle un adjetivo calificativo positivo .... mmmm .... quizás lo definiría como interesante, pero es la última vez que me inscribo en una triatlón a inicios de Mayo, eso lo tengo ya muy claro, jejejeje.

No tengo todavía idea sobre qué será lo siguiente, quizás seguir dándole al trideporte en versión más corta, quizás echar mis pasos a la montaña o tal vez volverme a enrolar en alguna locura similar a ésta última.... en todo caso, vienen unos buenos días de desconexión y descanso para tratar de remendar algún que otro roto en mis vestiduras...













viernes, 26 de abril de 2013

Manual para el triatleta popular, además de otras muchas cosas más... 1a parte



¿Es posible ser un buen triatleta al tiempo que mantener unos niveles aceptables en las funciones de esposo, padre, asalariado, ente social, etc..?.

La buena noticia es que SI !......... pero con matices.

Los matices en cuestión hacen referencia a cómo acotemos la acepción “ser buen triatleta”. Si ser buen triatleta significa estar subido en cualquiera de los 3 escalones del podio al finalizar una carrera… mmmm …. en ese caso, la gran mayoría de nosotros no tendremos opciones, ni tan siquiera entrenando como profesionales.

Incluso si concebimos ser buen triatleta como finalizar un triatlón local entre los, digamos, 20 primeros clasificados pues también va a resultar un objetivo muy complejo para la mayoría de los populares que copamos semana tras semana la línea de salida de cualquier carrera popular.

Pero si nuestras ambiciones competitivas son realistas y asumibles - sin perder de vista que somos deportistas populares - y teniendo en cuenta las facultades físicas y mentales de cada espécimen en cuestión, en ese caso sí podemos llegar a realizar buenas actuaciones al tiempo que cumplir con el resto de tareas sociales.

En mi opinión, el objetivo o reto deportivo que nos marquemos en un momento X de nuestras vidas debe surgir de la combinación de dos factores:

a) De cuánto tiempo voy a disponer para preparar la competición.
b) Cuánto sacrificio estoy dispuesto a invertir en el reto.

Así, una vez realizado el cocktail de ingredientes, debo valorar si cierto objetivo es factible o una absurda tontería que me va a generar insatisfacciones y frustración.

A modo de ejemplo, en el momento actual de mi vida no se me va ocurrir preparar un Ironman con el objetivo de bajar de 10 horas ya que no dispongo de tiempo para ello o, dicho de otro modo, para obtener el tiempo que debería emplear para ello sería necesario invertir un sacrificio demasiado grande (horas más que intempestivas, tiempo de familia hipotecado, etc…). Y, puesto que no tengo ninguna intención de ir a un Ironman a arrastrarme (si no me he preparado de forma adecuada, no me presento en un IM), pues éste se convierte en un objetivo no realizable.

Pues bien, empezando por lo segundo: para valorar la cantidad de sacrificio que podemos llegar a invertir, debemos reflexionar sobre cuán motivante es determinado objetivo para nosotros.

Y la extensión de la reflexión es tan grande como seres individuales hay en la tierra… acabar una carrera de 5km puede ser mucho más motivador para Juan que para Daniel acabar en la posición 17 de la UTMB…

Y puesto que, y ahora no voy a engañar a nadie, el sacrificio que nos va a tocar asumir va a ser bastante elevado, es mejor buscar un objetivo que realmente nos motive, como dirían los jóvenes, que nos ponga palotes!

Ahora toca tratar el segundo factor: ¿Qué tiempo puedo dedicarle al deporte?. Aquí cada uno debe cogerse su libreta, lápiz y goma (pues normalmente hay que corregir bastante), marcar sus “obligaciones” diarias y analizar qué espacios reales le quedan en el pedazo de papel… He aquí mi papelillo marcada mi jornada laboral partida, recoger a Amaia en la guardería y tratar de mantener las tardes para quehaceres familiares…


Todos conocemos casos (o quizás lo hemos vivido en primera persona en algún momento de nuestra vida) de populares que priorizan sus entrenamientos por encima de aspectos laborales, familiares, etc…. Aquí, cada uno que aguante su vela, pero creo que es importante no perder el norte y saber en cada momento qué malabares pueden llegar a ser contraproducentes para nuestro equilibrio emocional…. Ostia, estoy releyendo la última frase y me cuesta entenderla!!... vamos, que es mejor perder un entreno que encontrarte la carta de despido en recursos humanos o las maletas en la puerta porque tu jefe o tu mujer han llegado a un punto de no retorno, jejeje…


Volviendo a mi persona (mi condición de hijo único ha impregnado en mi carácter un puntito de egocentrismo ridículo… y además estoy en mi blog, que carallo!), y analizando mis horarios libres (mayormente previos a jornada laboral, nocturnos así como algunas horas del fin de semana y alguna hora robada a la familia tras el trabajo), me dan una indicación de que un half sería el límite asumible y siempre con la idea de que va a ser complicado llegar en el mismo estado de forma que lo hacía en años pretéritos.

En este inicio de temporada el objetivo marcado en rojo es el Extrememan Salou, de distancia Half (1,9 - 90 - 21), que tendrá lugar el próximo fin de semana y como ejemplo contrario a todo lo escrito anteriormente, sin ningún objetivo claro marcado.
En anteriores competiciones de este tipo siempre me he puesto un listón (quedar entre los 25 primeros, hacer menos de 5 horas, ...) pero en esta ocasión no me he marcado ningún reto más allá de un genérico "hacer una carrera digna"...

La verdad es que el sacrificio que me ha resultado entrenarlo ha sido, en ocasiones, mayor de lo que estaba dispuesto a asumir; seguramente por esa falta de definición en el objetivo a cumplir. El asqueroso invierno que nos ha tocado pasar, encapsulado en frio, lluvias y viento no ha ayudado en absoluto a plantarme con la mejor de las sonrisas a las 6am en el borde de la piscina y dispuesto a darlo todo en el agua. Por no mencionar el hecho de salir en bicicleta todavía de noche, mientras unas desagradables gotillas de agua me llenaban los cristales de las gafas y los dedos de las manos se me acartonaban del frío mientras mi cabeza no hacía más que preguntarse qué narices estaba haciendo ahí.
Digamos que he estado tan al borde entre sacrificio y motivación que en algunas ocasiones he desechado el entreno, simplemente me he quedado durmiendo un poco más, o me he puesto el pijama en lugar de las mallas…. Es lo que hay.

Pero, pese a todo, debo reconocer que la voluntad finalmente ha podido con la desmotivación y, en términos generales, he cumplido con un plan de entrenamiento para finalizar más que dignamente el half (espero).


Hasta aquí una disertación más o menos aburrida sobre objetivos, motivación y gestión del tiempo en el deporte y, en mi próxima entrada, compartiré los entrenamientos que considero clave para preparar un half y cuales han sido las alternativas que he tenido que inventar para progresar cuando la disponibilidad te relega a la oscuridad y al frío… creo que puede ser útil para esos locos que quieren ser triatletas además de otras muchas cosas más…



martes, 26 de marzo de 2013

II Cursa muntanya Ullastrell "La Serralavella"



Ullastrell volvió a ser una fiesta el día 17 de Marzo durante la segunda edición de la cursa de muntanya de la Serralavella y, pasados ya unos días desde entonces, respiramos por fin los organizadores, jejejeje.

Al igual que en la primera edición, nos planteamos el evento con un enfoque deportivo-cultural queriendo unir el aspecto “competitivo” con cierta difusión del patrimonio del pueblo, tanto a nivel geográfico como gastronómico y, por lo tanto, hemos querido invertir los recursos con lo que disponíamos en buscar un circuito que pudiera resultar interesante para los corredores populares sin dejar de lado aquellos que buscan algo más de dificultad técnica y dureza.

Asimismo, el dar el máximo de servicios y obsequios a los participantes también era otra de las prioridades huyendo de las típicas camisetas que uno no sabe ya ni donde dejar.

Finalmente todo resultó un éxito, desde el número de inscritos que superaron la previsión de 400 participantes, como el desarrollo de la carrera, los servicios ofrecidos a l@s corredor@s agradaron y la crítica posterior ha sido inmejorable.

Desde luego que han quedado algunas cosas a mejorar, incluso algunos detalles logísticos en los que no habíamos fallado en la primera edición, en esta se nos han escapado, posiblemente por un exceso de confianza. Nada que no pueda ser subsanado y muy válido para mantener la alerta encendida.

Finalmente unos 420 inscritos tomaban la salida bajo el Thunderstruck dels ACDC para enfrentarse a los 11 kilómetros de los cuales destaca “la U d’Ullastrell”: Una bajada bastante técnica hasta la riera y una vuelta al pueblo con unas rampas en las que mantenerse corriendo resulta una gesta complicada.

A la llegada, ubicada en la pista polideportiva, los corredores pudieron tomar algo de fruta, chucherías, una botifarrada, un huevo frito (mención especial a la colaboración d’Avícoles Lleonart que ofreció huevos tanto para la bolsa del corredor como para todo aquel que quisiera comerse uno mientras esperaba la llegada de los corredores o al finalizar la carrera), asimismo pudieron recibir un masaje recuperador a cargo de David Atienza y comprobar si habían sido premiados en el sorteo de material cortesía de algunos de nuestros colaboradores (Kañera, Hotel La Mola, etc…).

De la bolsa del corredor nos sentimos especialmente orgullosos puesto que cada día cuesta más conseguir meter cosas por una inscripción de 10€, pero sinceramente pensamos que es una bolsa original y digna:

- Pan de 1/2Kg d’Ullastrell.
- Botella de vino de mesa del celler.
- Buf de invierno.
- ½ docena de huevos.
- 1 Danup
- 1 litro de caldo Aneto
- 1 Aquarius.
- Vale por 30min de masaje en la tienda Runparadis.
- Crema pre-post competición “Livesnaturals”
- Bolígrafos

Foto cortesía de Paco Gómez (blog Dureza extrema)

Personalmente muy satisfecho con todo lo que ha englobado la organización de la carrera y, sobretodo, con la colaboración de los voluntarios que durante medio domingo (algunos medio sábado también) hipotecan un trocito de sus vidas para realizar una labor en favor de los otros. Chapeao por ellos!

Ahora es tiempo de tomar nota de las cosas que han salido bien, las que no han salido tan bien, comentarlas con una cervecita e intentar que el año que viene sea mejor!




viernes, 8 de marzo de 2013

Mitja de Montornes…. Hay poco Rock and Roll



Que grandes recuerdos de juventud cuando sonaban a todo trapo los Platero a través de los castigados altavoces de mi Seat Ibiza. Supongo que debía ser todo un cachondeo ver a aquel chavalillo con gafas de pasta cantando a pleno pulmón mientras esperaba que la luz verde del semáforo se iluminara nuevamente… en fin, todos tenemos un pasado.


De entre todos los temas de Platero y tu había uno que me gustaba especialmente: “hay poco rock and roll”. De hecho, este tema acedeciano lo estuvimos tocando durante unos años como parte del repertorio de nuestro grupillo poprockmetalero… en fin, todos tenemos un pasado, jeje..

Pero, incluso en estos tiempos (parafraseando ahora a Sabina), ese estribillo tabernero sobrevuela insistentemente mi cabeza… Inicios de Marzo y todavía HAY POCO ROCK AND ROLL!!!.

El pasado domingo tocaba ir a Montornés con el objetivo de esforzarme y finalizar la carrera. La idea era hacer la media con algo de fatiga acumulada así que salí un par de horas en bici el día anterior (después de 5 semanas sin haber sacado la flaca a pasear, con poca cosa ya tenía asegurada la fatiga…) y sin más idea que la de moverme por sensaciones, me plantaba junto a Alex y Fabra en la salida de la cursa.

El frío de los primeros compases de la mañana se transformó rápidamente en una temperatura agradable que, a medida que avanzaba la carrera, acabó convirtiéndose en un calorcillo semi-molesto.

Primeros kilómetros en los que busco un ritmo donde mantenerme con cierta comodidad. No tengo mucha idea de la velocidad que llevo pero supongo que algunos segundos por debajo de los 4’/km.

Algo más rápidos van Alex y Jordi quienes se alejan por delante mío mientras yo sigo sumando metros tratando de mantener un ritmo adecuado. Sobre el km 7 alcanzo nuevamente a los compañeros quienes han ido rebajando el ritmo y, a partir de aquí nos vamos Jordi y yo, quedándose algo descolgado Alex.

Llegamos a la Roca, sobre el km13, para dar media vuelta e iniciar el teórico descenso que nos conducirá a Montornés. Una vez más, la falta de kilometraje en los entrenos empieza a pasar factura y, sobre el km15, empiezo a escuchar internamente el “battery low”. El ritmo cada vez es más lento y las piernas se declaran por momentos en estado de embriaguez lo que me obliga a tensar la cuerda notablemente.



La sensación es de estar subiendo más repechos de los que habían a la ida y, en uno de los repechos, el ritmo cae tan remarcablemente que nos vuelve a enganchar Alex desde detrás.

La alarma se enciende!… A este tio no va a haber quién lo aguante durante la semana próxima en el watsapp como entre por delante!!!. Habrá que atacar en el último repecho duro para volver a descolgarlo y mantener virgen el orgullo personal, jejeje.

Llegado el fatídico repecho, de algo menos de 1km de distancia, pongo la carne en el asador mientras Jordi se va unos metros por delante de mi. El golpe de efecto funciona y Alex ha sucumbido al infalible ataque dejándose caer por detrás, jajaja….

Último kilómetro de bajada benevolente para enfilar la recta de llegada con las fuerzas más que justas y ver en la pantalla un castigador 1h24’…. 4’ más que el año anterior… y, aunque el tiempo es un gran maquillaje de las emociones, diría que sufriendo más que el año pasado.

En fin, como cantaba Fito en una época en la que ambos teníamos más pelo…. “Hay poco Rock and Roll”.

jueves, 21 de febrero de 2013

Dichosa motivación!



Tras cuatro meses desde que arrancó esta temporada y, después de un inicio repleto de ganas, debo reconocer que me he desinflado desde Diciembre hasta ahora.

Al contrario de lo que ocurría otros años, cuando la ilusión me sacaba de la cama a horas insultantes para ir a nadar o era capaz de echarme tres capas de ropa para sacar una sesión de bici nocturna a temperaturas gélidas; de un tiempo a esta parte, encuentro el frío (o el sueño, o el viento, o multitud de otros factores)... una excusa demasiado grande para acumular un mínimo nivel de entrenamientos... y el Extrememan de Salou se aproxima peligrosamente!.

En fin, había decidido marcarme la Mitja de Barcelona como objetivo para bajar de 1h20 pero hay que reconocer que no llegué preparado. Quizás la falta de tiradas largas, o el insuficiente kilometraje semanal, o falta de ritmo en las series,... fuera lo que fuese, me planté en la salida con la idea fija de pegarme al globo de 1h20 y aguantarlo hasta donde fuera posible.



Y fue posible bastante poco puesto que en el km4 ya lo estaba viendo alejarse de mi.

Llegando al km10 en 38'10'' sufriendo más de lo esperado, el ritmo bajó ligeramente hasta el 13 donde unos extraños dolores en la tibia (digo extraños puesto que normalmente me aparecen a las horas de acabar una carrera y no en mitad de ella) me obligan a parar a estirar.




Me espero a que pase Carlos para ir con él, pero llegado al Km15 decido parar y dirigirme a la llegada caminando dado por concluida mi participación hoy en Barcelona.

No obstante, más allá de minarme la moral el hecho de abandonar en la carrera, soy ese tipo de deportistas con la firme convicción que las mejores carreras son las que peor van. Son de éstas de las que se pueden extraer aspectos a mejorar y las que sirven para no relajarnos y seguir siempre alerta.

Más allá de las conclusiones extraídas, que para mí me las guardo, el domingo lo convierto en un punto de inflexión en este inicio de temporada. Atrás dejo la intención de mejorar la marca de media maratón... quedará para otro año... y regreso a la planificación triatlética.

Seguramente no llegaré a Salou en excelentes condiciones, pero al menos hay que tratar de hacerlo con unos mínimos que me permitan disfrutar de la carrera.

Ésta es ya la cuarta semana que no salgo en bicicleta, y los entrenos de natación han sido una pura anécdota
así que no hay más remedio que poner en marcha el conmutador motivacional e iniciar un plan de entrenamiento urgente que me prepare durante las próximas 10 semanas.  
La idea es retomar progresivamente la flaca y el contrato con el agua minimizando las sesiones a pie para, al menos poder sumar unas pocas semanas con 6-7Km natación + 150Km bici + 20-30Km run...
No es demasiado, pero es posiblemente lo máximo que puedo sacarle a mi tiempo libre..


De momento, vamos a ver qué ocurre con las previsones del tiempo para este fin de semana cuando pretendo hacer mi reaparición estelar con la flaca... Qué ganas tengo ya de verano!!!!

martes, 29 de enero de 2013

Duatló Olímpica de Rubí (20 enero del 2013)


Despierto casi convencido de que hoy no correré la carrera. He pasado un par de días resfriado y con una laringitis que me había dejado como a Harpo, ya sabéis, el hermano mudo de los Marx (aunque sólo lo era en las películas).


Pero el dolor de cabeza que me ha acompañado los dos días anteriores ha desaparecido.

Abro la puerta de la terraza barajando la posibilidad de acudir sin bicicleta y correr los primeros 10kms de la carrera, pero cambio de opinión al ver que, pese a estar el suelo todavía mojado de la lluvia que ha caído durante gran parte de la noche, no hay rastro de nubes que puedan hacer pensar en una mañana pasada por agua.

Improviso un almuerzo rápido y meto la bicicleta en el coche. Amaia lleva un par de días con febradas y hoy no me acompañará el apoyo moral de las niñas de la casa.

Sin mayores problemas aparco en alguna de las calles que rodean la zona de boxes, ubicada en la estación de ferrocarriles de Rubí.

Enseguida llama la atención el tinglado organizado por los del C.N. Rubí: Boxes cercados por un vallado elevado, con numerosos voluntarios, espacio entre barras más que suficiente, buena disposición del arco de salida-llegada con espacio más que suficiente para dar la salida a un buen número de corredores, diversidad de carpas que dan un aspecto de oficialidad a la carrera, etc… Me han hablado bien de cómo se ha preparado esta primera edición y, por el momento, la cosa pinta bien.

Poco a poco voy encontrándome a los compañeros y, entre charlas y risas, estamos ya colocados a escasos metros del arco de salida y esperando ya que se dé el inicio de la duatlón.



Salida sin cuenta atrás y todo el mundo corriendo cual maqui huyendo de los franquistas mientras yo voy reajustando el chip “media maratón” sin dejarme llevar demasiado por la emoción colectiva.



Enseguida se va unos metros por delante Jordi Fabra y, todavía durante un par de kilómetros, avanzo con Jordi Casas tanteando mis pulmones y esperando la aparición de algún efecto secundario del resfriado… pero, nada más lejos de la realidad, es como si hubiese desaparecido totalmente esta mañana!.

Pensando en mis cosas, y mientras veo alejarse por delante también a Casas, me adelanta como una moto el tercer Jordi en discordia: Jordi Romero, a un ritmo que roza el insulto y saludando risueño, como siempre.

Su figura se empequeñece frente a mí rápidamente y no tardará en alcanzar y sobrepasar a los Jordis que le preceden.

Yo sigo fiel a mi plan original y me mantengo en ese punto de equilibrio entre el sufrimiento y la comodidad… si es que existe tal punto. Animado en todo momento por el ritmo de tres cuarentaialgo que voy viendo en el Garmin, parece que voy ahora recortando distancia con el resto de compañeros que me anteceden, los cuales deben llevar unos 30” de margen.

Estoy llegando al Km8 y observo mi situación en carrera… Voy más sólo que la una y, de llegar a boxes de forma aislada, las posibilidades que me brinda el parcial de bici no son demasiado halagüeñas: o sufrir como un mártir para intentar atrapar el grupo predecesor (cosa bastante improbable) o ir esperando al siguiente grupo perdiendo bastante tiempo y posiciones.



Así que cierro un poco los ojos, aprieto dientes y acelero la respiración pasando a funcionar en modo “cuchillo” para intentar agarrar al grupito de adelante, sobre todo pensando en la rueda de Fabra, que seguramente será la locomotora del grupo que se cree.

El último esfuerzo ha merecido la pena y me he metido en boxes a pocos segundos de Fabra y acabando el primer parcial (muy corto, por cierto.. unos 9,3-9,4Kms) en 35’25’’… muy contento con el ritmo.

El cambio rápido de disciplina me permite salir junto a Jordi y poco a poco vamos alcanzando a gente que se van añadiendo creando un primer grupo pequeño de 6 ó 7 ciclistas.

Mi idea inicial de un parcial en bici tranquilo se va al garete debido al ritmo que pone Jordi al grupo. Entro un par de veces al relevo y enseguida veo lo poco recomendable del procedimiento… faltan quilómetros en las piernas…

Seguimos sumando integrantes al grupo y los pies no dejan de hacer presión en los pedales en ningún momento durante toda la primera vuelta. En nuestra progresión hemos alcanzado a Casas y a Romero que se han sumado a la locura.

En los tramos en ascenso, de unos 2-3Kms de distancia, el ritmo es más agónico y el grupo va haciendo la goma perdiendo unidades a medida que pasan los quilómetros. Yo sigo colocado en la zona delantera para evitar el corte y prefiero no echar la vista hacia atrás.

Por suerte, la segunda vuelta se hace de forma más tranquila y no hay intentos importantes de romper el grupo… todo el mundo está satisfecho con la posición que llevamos y la cabeza lleva ya rato puesta en los últimos 5 kms de carrera a pie.

Ya llegamos a boxes y el momento de la transición más relevante está a punto de suceder. En la segunda transición es en la que se puede perder (o ganar) un buen tiempo puesto que la técnica que cada uno tenga para apearse de la bici, colocarse las zapas de correr, etc… puede dar como resultado muchos segundos de diferencia.

No tiene mucho sentido darse unas palizas de escándalo entrenando series agónicas (dejadme aportar una cierta épica al parágrafo) para aumentar el ritmo de carrera en 5 segundos/km… y después pasarse 1 minuto (60 segundos  12”/km en 5Kms) cambiándose las zapatillas.


Vista general del caos en boxes tras la T1

Así que me coloco de los primeros del grupo en el momento de bajarme de la bici, con los pies ya fuera de las zapatillas (que quedan colgadas de los pedales) y, cual alma que lleva el diablo, corro hacia la posición que debe tener mi bicicleta en los boxes. Cuelgo la flaca, casco fuera y zapatillas con cordones elásticos enfundadas inmediatamente en los pies.



Súper contento del parcial ciclista, teniendo en cuenta los poquitos quilómetros que llevo en las piernas, finalmente ha salido a una media maja y el 15º parcial ciclista.

Lo que queda por delante no es un simple trámite. Son 5kms con la intriga de cómo responderá el cuerpo sin haber entrenado específicamente las transiciones y con tan sólo una torrada en el estómago.

En todo caso, es una intriga que está a punto de descubrirse…

Todavía más rápido que yo, unos 10m por delante, ya ha salido Jordi Casas mientras que en boxes he dejado a Fabra peleándose con las zapatillas.

Jordi Romero se ha descolgado finalmente durante el parcial ciclista y todavía no ha lelgado a boxes así que entre los tres debemos hacer el tiempo del equipo.

Primer quilómetro, en ligera subida, lo paso a buen ritmo; pero enseguida empiezo a notar la bajada energética pasando el segundo Km, todavía en ascenso, y sufriendo para mantener el ritmo por debajo de los 4’/km. Fabra me ha pasado hace unos instantes y Casas se ha ido alejando por delante minuto a minuto.



En cuanto llego al km 2,5 y la carrera se pone cuesta abajo, pongo el piloto automático y me dejo llevar por el propio peso hasta meta donde entro 20’’ por detrás de Fabra, en 18'48'', y completando una gran carrera a nivel personal (22o clasificado) y una tercera plaza por equipos por la que ha merecido la pena el sufrimiento.


Lamentablemente, Amaia estaba con fiebre y no me pude quedar para acompañar a los compañeros

Muy destacable también la tercera plaza en la general femenina de nuestra compañera Patricia Domínguez, marcando el mejor ritmo a pie en la T1 entre las féminas.

Tras la Duatlón, y coincidiendo con el cubata vírico que voy absorbiendo de Amaia, llevo una semana y media un tanto KO sin ningún entrenamiento digno y una tirada a ritmo coincidiendo con la Mitja de Terrassa en la que pude comprobar una cierta fatiga acumulada… es tiempo de tomarse un pequeño relax regenerativo.

Inscrito a la Mitja de Barna con la ilusión de hacer marca personal… aunque quizás haya que replantearse el objetivo hasta nueva orden.



jueves, 15 de noviembre de 2012

Imágenes de un amanecer en La Mola...

Últimamente se está convertido en habitual el sacrificio de unas apetecibles horas de sueño del domingo para hacer una ascensión temprana desde Can Robert a la Mola al tiempo que el sol se despereza tras las colinas Vallesanas.

El ascenso lo hacemos dejando el coche en Can Robert y, tomando el camino más directo posible vamos ganando altitud combinándose algo de pista ancha en la zona de Can Poble con mucho sendero estrecho, alguna que otra zona rocosa más complicada en la que se hace casi necesario el uso de las manos y un tramo final del Camí dels Monjos. No está de más aclarar que dicha ascensión la realizamos mayormente caminando.. no dan las pilas para más.

Transcurridos unos treinta minutos se alcanza la cota más elevada, el Monasterio de Sant Llorenç. Admiramos por unos instantes la hermosa vista que desde allí se divisa, echamos alguna que otra foto de rigor e iniciamos un divertido descenso volando entre piedras y raíces, vigilando no hacer una pisada errónea que nos produzca una dolorosa torcedura y llegando al coche tras veinte minutos en los que no hemos dejado de emanar adrenalina por todos los poros de la piel.

Por el momento he podido disfrutar de dicha actividad en compañía de Sergio y Carlos pero supongo que, a medida que el entreno se vaya repitiendo, un mayor número de comensales se unirán a la mesa.

Ahí dejo unas fotos, obra maestra de Sergio, quien es un verdadero artista con un móvil en las manos….

Carlos, cual escalador de grado alto pasando algun tramo más técnico



Siluetas de Sergio y mía, yo con una pose bastante chulesca.. por cierto, jeje 



Último tramo empedrado antes de alcanzar el Monasterio



Carlos y yo tomando aire para afrontar la bajada.



Preciosa panorámica con el Montcau forrado en algodón.




Recuperado el aliento, dos amigos... sin dorsal, claro! ;)