martes, 19 de junio de 2012

TRIATLON DE ZARAUTZ 2012




El segundo de los objetivos de la temporada llamaba por fin a la puerta. Zarautz ya no era un pensamiento etéreo que merodeaba mi cabeza, si no algo tangible que me aguardaba ya a escasas horas y kilómetros de casa…. Vaya! Ahora me he puesto un poco trascendental!

Esta temporada ha sido un tanto atípica. Con el nacimiento de Amaia, trasladé el descanso a Julio y empecé la temporada hace un porrón de meses lo cual me ha producido un aburrimiento considerable a la hora de entrenar, sobretodo teniendo en cuenta que los sacrificios este año para sacar sesiones son mayores que años atrás: tratar de combinar trabajo, familia, compromisos y deporte es cada vez más complicado.

Como estudiante que ve las orejas al lobo en épocas cercanas a exámenes, decido ponerme las pilas las 4 semanas previas a la cita. Hago los mayores esfuerzos personales aumentando los entrenos, buscando motivación para correr en Zarautz y, lo más duro de todo, cuidando la dieta un poco para dar energía al cuerpo y afinar algún kilo, que siempre se nota cuando no hay que arrastrarlo.

Combinamos la carrera con unos días de turismo por el área Donostiarra y nos hospedamos junto a algunos compañeros del club en una hermosa casa situada en la zona montañosa de Zumaia con unas vistas preciosas sobre la costa y donde uno se siente en paz con el universo eterno…. Carajo! Otra vez me está dando la vena tontona!.





Puesto que el cupo de sacrificios ya estaba más que cumplido, estos días tocaba sucumbir a las tentaciones mundanas de la buena gastronomía Vasca:

Arguiñano: Muy buena relación calidad/precio y donde nos sentimos tratados de forma exquisitamente familiar.

Sidrería Arizia: Fantástico el menú variado y, como no sólo de pan vive el hombre (que canta Robe en Pepe Botika), sidra y pacharán hasta que se clava una risa tonta en nuestra cara bastante delatora.

Pero, señores, centrémonos en la parte deportiva… que para eso (también) hemos venido!

Entre los triatlones míticos que se organizan en la península Ibérica, Zarautz es quizás el que más veces había escuchado en boca de todos, del que más había leído en revistas especializadas y el que más me habían recomendado los “veteranos” de nuestro deporte.
Una frase frecuentemente recurrida es “si te gusta el triatlón, tienes que correr Zarautz al menos una vez en la vida”… en breve, lo íbamos a comprobar.
Antes de la carrera ya era consciente de que me tocaría tirar de mis reservas de optimismo pues eran varios los factores en contra acontecidos: Había perdido las gafas de natación teniendo que estrenar unas el mismo día de la carrera, debería correr sin ver los ritmos instantáneos pues me había olvidado el GPS, en la entrada a boxes me dicen los jueces que tengo el casco roto y sólo tengo 15  minutos para ir corriendo a una tienda a comprar uno nuevo.. buffff… demasiado para mi body, brothel !







(Foto por Santi García-Cascón)

Este último incidente me hace sopesar por un momento si vale la pena correr la carrera… buscar una tienda en tiempo record, desembolsar unos euros extras, sumado al estrés de ir con el tiempo más que justo; no estaba en absoluto en mis planes… pero entonces Sandra me hace ver que el objetivo principal de venir aquí era precisamente correr la dichosa carrera así que, de repente reacciono y me veo corriendo por el paseo en busca de 3BAT, la tienda de Héctor Llanos.

Regreso a boxes con los nervios a flor de piel pues tengo el tiempo justo para preparar el material y coger el último de los buses que salen hacia Getaria.

Por suerte, no seré el único que ha tenido problemas para entrar a boxes y, mientras salgo corriendo en busca del autobús, todavía hay algún rezagado que entra sudando en el área de bicicletas.


Subiendo al autocar junto a Alex, Sergio, Dani y Jose Manuel

Tras un inicio un tanto accidentado, por fin estaba enfundado en mi neopreno, observando la costa de Zarautz en la lejanía y concentrándome por disfrutar la carrera.
 


Respiro profundamente y clavo los pies para coger tracción al tiempo que suena la bocina que marca el inicio de la prueba.


Los primeros 300 metros no dejan lugar a dudas de que esto es un auténtico triatlón: Multitud de cuerpos mezclándose unos sobre otros hasta hallar un espacio “tranquilo” que permita a cada uno bracear sin la desagradable sensación del golpeteo intermitente de miembros en movimiento.

Avanzo con facilidad, agarrando agua de forma efectiva y sin agobiarme por las continuas corrientes que sacuden en ocasiones mi cuerpo de izquierda a derechas, poniendo en serio peligro el proceso natural de digestión de la pasta que comí dos horas antes.
A partir de la primera boya veo a mi derecha a Hermies y eso es siempre sinónimo de estar haciendo un buen parcial acuático… esta vez, parece que no fue tanto así…

Ya estoy pasando las dos grandes boyas blancas a partir de las cuales me quedarán unos escasos 500 metros para alcanzar la orilla. Me escoro hacía la izquierda y, a falta de unos 200 metros, decido que es un buen momento para iniciar el proceso de “surfeo” aprovechando el fuerte oleaje.   
La teoría es sencilla: aprovechar la ola para remar fuerte cuando estás en lo alto y, de esta manera avanzar muchos metros con un ahorro considerable de energía… -Ay! Pequeño saltamontes… cuánto queda por aprender.

Llega la ola, noto como me levanta y empuja aprovechando este momento para bracear enérgicamente esperando progresar notablemente mediante esta técnica. Casi he llegado a la altura de 3 chicos de la cruz roja que esperan de pie a unos 200 metros de la arena cuando me dispongo a ponerme en posición vertical…. ¡pero!.... ¿dónde carajo está el suelo???... No puedo clavar mis pies mientras siento una fuerza que me succiona hacia atrás llevándome nuevamente al punto de inicio.
Repito durante varias ocasiones la iteración “surfeo – imposibilidad de poner los pies en la arena – succión alejándome de la orilla”, hasta que noto una fuerte rampa en el gemelo que me obliga a girarme chillando mientras trato de estirar el músculo afectado.
Obviamente, la fuerza de las olas me centrifuga una y otra vez mientras empiezo a sufrir por salir del agua. Desde mi posición voy viendo como multitud de triatletas avanzan en lenta procesión por la parte derecha de la playa al tiempo que yo sigo luchando por bajar mi gemelo derecho y buscando tierra firme donde anclar mis pies cosa que, finalmente, consigo tras tres largos minutos de angustia y movimientos acrobáticos.

Subo, todavía descolocado, hacía los boxes para hacer una transición que se me antoja eterna y veo compañeros por boxes a los que normalmente les debería haber sacado un buen ramillete de minutos. 


 

He salido en posición 250 del agua y es hora de poner el cronómetro mental a cero. El Cantábrico no es un lugar fácil para algunos animales de aire Mediterráneo como yo, ahora toca centrarnos en lo que resta de carrera.. que todavía es mucho.



Inicio con serenidad el parcial ciclista, subo Meagas a plato pero cómodo y me mantengo reservando energías durante las primeras dos vueltas con la máxima “si te pasas en los primeros 60 kilómetros, tienes muchos números de acabar fundido en Zarautz”… La tercera vuelta es la clave real de la carrera, donde te puedes vaciar si llegas muy justo…  y todavía faltarán 20 kms más a pie!.



Atravieso el centro de Zarautz camino de la temible subida al muro de “Aia” que se inicia tras un giro a izquierdas en una carretera encementada de un solo carril. La subida se me antoja inhumana y, dependiendo del desarrollo que hayas montado y de las fuerzas que hayas reservado, fácilmente puedes acabar subiendo a pie algunos tramos. 


En mi caso, la estrategia reservona y un fantástico plato de 32 dientes me permiten ir avanzando mucha gente mientras mis riñones no dejan de decirme que algunas de estas rampas son realmente  brutales, jajaja.

Las caras subiendo el muro son un poema…

Bajada rápida y todavía un último escollo de poco más de un kilómetro, desde Orio hacia Zarautz, para acabar de restar fuerzas a los que hayan apostado sus mejores cartas en este sector.
Noto las baterías bastante llenas y me doy un homenaje subiendo este tramo final. Bajo algún piñón y empiezo a pasar gente constantemente mientras algunos me miran sorprendidos viendo la diferencia de velocidad… para parecer un loco, sólo me faltaría ir gritando B A N Z A I  !!!!!

Acabo de rellenar las pilas al encarar la calle principal de Zarautz repleta de gente animando incansablemente a cada unos de los triatletas que estamos finalizando el segundo de los tres circuitos necesarios para alcanzar la camiseta de finisher.

Foto extraída de PhotoDeporte que da una idea del público asistente.

Llegada a boxes tras 2h29 sobre la bicicleta, cambio rápido de zapatillas y miro el cronómetro para tener una referencia con la que hacer mis cálculos de ritmo durante los próximos 20 kms a pie mientras escucho mi nombre continuamente… algunos de los que me animan son mi familia y amigos, otros son desconocidos que leen mi nombre en el dorsal y me alientan sinceramente a seguir sacrificándome hasta conseguir el objetivo de meta.

Primeros kilómetros de tanteo con algunos momentos extraños hasta que todo se pone en su sitio y encuentro, por sensaciones, el ritmo en el que mantenerme para afrontar la carrera a pie.



Llego al Km 5 en 20 minutos exactos y mis pies rebotan sobre el asfalto de forma fluida camino del km 10, que paso en 40’ clavados… estoy un tanto sorprendido pues no había supuesto poder llevar este ritmo durante tantos minutos…

Cada paso por la zona de llegada, que encararé al finalizar la tercera vuelta, es un incremento de adrenalina brutal. Quizás el recuerdo de la llegada a meta de algún Ironman pueda ser comparable con lo que se vive cada vez que atravesamos el pasillo de vallas repleto de gente gritando y animando como si estuviésemos a punto de ganar unas olimpiadas… qué implicación, que pasión!.

La zona de traviesas de madera situadas en la playa se hace un poco más pesada pero el cuerpo todavía avanza con relativa facilidad y el magnífico ritmo se mantiene firme; lo cual me permite ir adelantando a corredores constantemente. 


 

En el momento de iniciar la tercera vuelta, sobre el km13 donde están los míos animando, veo que estoy alcanzando a Hermies quien había iniciado el tramo a pie con más de cuatro minutos de ventaja. Esto me confirma que stoy haciendo una magnífica carrera a pie. Me pongo por un momento a su lado, me comenta que va vacio y, aunque poca cosa puedo hacer por ayudar, le recomiendo que coma un poco y paciencia…. Vuelvo a engranar el ritmo crucero y llego al km15 en 1h clavada… todavía a 4’/km… brutal!!



Los últimos 5kms son 20 minutos de agradables emociones sintiéndome con fuerzas para mantener el ritmo y dando la mano a todos los chavales que me animan desde ambos lados del recorrido.

Tomo la preciosa goma blanca que me indica el último kilómetro de gloria y, casi sin tocar el suelo, se me pone la piel de gallina por última vez al pasar la zona vallada del centro histórico bañándome en el jolgorio del público.


Encaro los últimos metros y lanzo dos besos al aire, uno para mi padre y otro para mi suegra. Es un homenaje demasiado pequeño para ellos pero eran gente humilde… seguro que lo sabrán valorar.

Paso el arco de meta en posición 60 tras remontar casi 200 posiciones, plenamente feliz de haber vivido esta experiencia… me he divertido, me he mantenido fuerte a nivel mental y he hecho el parcial a pie de mi vida… ¿qué más se puede pedir?

Y allí, plantado orgulloso con mi camiseta de finisher, me confirmo a mi mismo “si amas el triatlón, tienes que hacer Zarautz.. aunque sea una vez en la vida”.

viernes, 1 de junio de 2012

Triatlo B de Banyoles

Empiezo a cuestionarme seriamente si es conveniente hacer crónicas tan largas.
Inicié la que sigue hace 22 días pero, entre el escaso tiempo del que dispongo y mi manía de incidir tanto en los detalles, hace que no sea capaz de llevar al día el blog y cuelgue crónicas de carreras que pasaron hace ya más de un mes!….. En fin, lo sopesaré más adelante. Posiblemente tarde en llegar a una conclusión 20 ó 30 días más, jeje.

TRIATLO B DE BANYOLES

De un manotazo cierro el portátil tan pronto la luz del piloto azul se extingue indicando que el proceso de apagado ha llegado a su fin.
Por fin empieza este largo fin de semana de cuatro días y de inmediato partiremos hacía Banyoles donde pasaremos un par de noches en una masía rural con el objetivo de renovar el urbano fluido de nuestros pulmones por un aire mucho más puro de la Garrotxa y, como no, participar en el B de Banyoles.
La logística no es sencilla: que si la comida para dos días, que si la cuna de viaje, desmontar la bicicleta para que no sobresalgan las ruedas por el lateral trasero del coche,… 
- ¿Ya cabrá todo dentro? – Me pregunta Sandra con cara de incredulidad.
- Si, hombre, si! – Le respondo esforzándome en sonar contundente mientras de reojo voy mirando las bolsas de la niña, las nuestras de la ropa, las de la comida, bebida, la mochila de triatlón con todo el material de la carrera, la bici apoyada sobre la columna del parking, el carro de Amaia… y no puedo evitar pensar que, para dos noches, nos estamos pasando en algo…
Es momento de desplegar mis mejores armas como maestro de tetris: La cuna en el fondo, las bolsas comprimidas formando una base estable donde puedo colocar las bolsas de víveres e incluso la rueda trasera. En el asiento del copiloto dejo el carrito y, aprovechando el hueco que queda entre el asiento y el respaldo del carro, acuño una pequeña bolsa y el colchón plegado de la cuna.
Bieeen, ya solo falta hacerle hueco a la rueda delantera de la flaca así como las pizzas y tartas de manzana preparadas por Sandra….. buffffff…. Quién le iba a decir al chavalito aquel que podía pasar una semana entera escalando por el pirineo con una tienda de campaña minúscula, una esterilla medio roída y una bolsa de plástico rellena de latas de calamares en su tinta; que estaría hoy haciendo cábalas para rellenar todos los espacios de su vehículo con artilugios tales como Hello Kities, pingüinos de Madagascar y unos polvos raros que al mezclarlos con leche crean una especie de mejunje energético con sabor a 8 cereales con miel… jajajaja…somos energía: ni nos creamos ni nos destruimos, pero sin duda nos transformamos!.
Izamos velas con rumbo a tierras Gironines donde, tras poco más de una hora, fondeamos nuestra embarcación e iniciamos el traspaso de material desde el coche a la magnífica casa que hemos reservado. 
Els Lledoners, a unos 3 kms de Crespià, es una masía restaurada con una amplia cocina y comedor, 4 habitaciones de matrimonio con baño y una zona de relax en la zona superior desde donde se puede divisar una magnífica vista de los campos verdes que nos rodean.

Hoy la compartiremos con Marta, Alex y sus entrañables Oriol y Laura. Mañana llegarán Sergio y Carlos quienes, por motivos de fuerza mayor, no han podido unirse a nosotros el viernes… ellos se pierden la carga de hidratos de la primera noche…

Sin demasiada prisa amanece el sábado y, antes de desayunar, Alex y yo procedemos con la tradicional “activación”: unos 30 minutos de ciclismo suave seguidos de diez minutos de trote que tienen un beneficio terapéutico-mental más que realmente físico.
El resto del día lo pasaremos visitando una feria de quesos y vino (por cierto, exquisito el parmesano que adquirimos allí), comiendo en Banyoles y dando vueltas por los pueblos colindantes (curiosos algunos de los artículos decorativos ubicados en sus calles)..



También hubo tiempo para diversos trabajos manuales..

Y hasta para la música, dirigiendo orquestras

Rozando la hora de la cena el tiempo ha cambiado, llenándose el cielo de nubes oscuras… Asco de tiempo! Que ganas de sol, sudor y calor que tengo!.
Llegan Carlos y Sergio mientras las primeras pizzas ya humean en el horno y las cervezas esperan frescas en la nevera.
Amaia despliega sus mejores armas de nuevemesina: unas palmitas, unos brubrubrubru que emergen al moverse la boca con el dedo, unas risitas para mostrar el pequeño avance de sus primeros dientes a través de la encía… y, a medida que las pizzas van desapareciendo del plato, su energía va disminuyendo hasta que sus ojillos de ángel se cierran dando paso a un inocente y placentero sueño.

Mientras tanto, la lluvia ha hecho acto de presencia en el exterior de la casa. Quiero creer la información que me da internet acerca de la previsión del tiempo en Banyoles para el domingo: Sol por doquier. Lo cierto es que, ahora mismo, cuesta de creer…. En fin, nos hidrataremos

Y la noche llega a su fin. Es hora de conciliarnos nosotros también con el sueño y tratar de descansar con la mente ya puesta en la carrera.

El despertador suena alrededor de las 6am. Me desperezo en el lavabo y me enfundo el mono de la sección y ropa larga para mitigar el frío de estas inapetecibles horas. 
Miro por la ventana y….. – SIIIIIII !!!! – No hay rastro alguno de nubes y el sol lucirá radiante en breve sobre los verdes campos de trigo. Mi humor cambia inmediatamente… es un buen día para disfrutar!.
Nos juntamos en la cocina para ingerir un par de torradas con mermelada, café y zumo de naranja; cargamos bicicletas y nos dirigimos hacia Banyoles para proceder con el proceso previo a cualquier carrera: larga cola para entrar a boxes, casco abrochado, dorsal colocado, DNI en la boca y sólo el material justo para la carrera.
La colocación de mi bici es buena y no habrá complicaciones para localizarla en las transiciones. Voy charlando con los compañeros a los que voy encontrando: Omar, Hermies, Jordi, Germán…. mientras coloco las zapatillas en las calas, dispongo el casco (por cierto, gracias a Carlos por dejármelo pues lo olvidé en casa), el dorsal, las gafas, etc….

En ese momento, desde la megafonía de la organización empieza a sonar una voz aguda y conocida: la de Sting entonando un dulce “I want my MTV…..” mientras de fondo un acorde in-crescendo que se funde con redobles de batería hace que se me ponga la piel de gallina.
Es el “Money for Nothing” de Dire Straits y, en el momento justo que el señor Mark Knopfler inicia el inconfundible e impecable rascado de guitarra con el que empieza este himno, elevo mi mirada al soleado cielo azul, respiro profundamente y siento que estoy listo para pasármelo bien.

Con esa inmejorable sensación me dirijo junto a Hermies a la salida de la carrera, situada aproximadamente a 1,5km de la localización de boxes. Unos 200 metros antes de llegar, él decide enfundarse el neopreno y meterse en el agua a calentar un poco. 
La federación ha informado que la temperatura del agua ronda los 14ºC (por lo que, dicho de paso, han decidido recortar el segmento de natación de los originales 2200m a 1500m… otro año más que el B de Banyoles se convierte en un olímpico largo). Con esos datos acerca de la temperatura, yo decido que mi calentamiento se realizará a medida que avance la carrera… hay tiempo más que suficiente.


Ya con el traje colocado, me sitúo en una posición bastante adelantada junto a Alex. Parece que todo el mundo es consciente del peligro que suponen 600 triatletas iniciando la natación saltando desde la parte superior del muelle y, entre el grupito que me rodea, acordamos que nos tiraremos ordenadamente y en calma para evitar accidentes desagradables.
Dicho y hecho! Buscando el hueco salto al agua y, tan pronto tengo “tracción”, inicio la huida cual escuálido waterpolista… cabeza fuera del agua y movimiento en aspa de los brazos. 
Por fin, hallo un cierto respiro y me puedo colocar en posición horizontal ganándome un espacio propio donde nadar sin golpes. Poco a poco vamos buscando la línea de corcheras que nos guíen camino de las boyas amarillas y, casualidades de la vida, quedo colocado entre dos nadadores que me posicionan justo en la línea de los corchos.
Aprovecho las pequeñas desviaciones que mis escoltas realizan para salir de dicha línea y evitar, en la medida de lo posible, los quiebros y golpes que me llevo con estos pequeños artilugios fabricados en poliestireno expandido o, como se le conoce más comúnmente, de porexpán… pero, la verdad, me paso casi toda la carrera recibiendo corchazos en la cabeza y en los brazos, cosa que tampoco me preocupa en demasía.
Me asombra ver el ritmo al que voy avanzando viendo pasar las cuerdas de las corcheras a una velocidad que se me antoja rapidísima. Me siento cómodo respirando a ambos lados y pensando continuamente “que bien nadan estos tíos” mientras observo, con cada giro de cabeza, el estilo natatorio de los que me acompañan, estirando elegantemente la brazada y observando como su cuerpo fluye fácilmente dentro del medio líquido.
Es en ese momento en el que me doy cuenta que yo también estoy ahí, quiero pensar que también avanzo con esa fluidez y me reconforta constatar que estoy mejorando mi natación pues son precisamente estas mejoras las que le motivan a uno a seguir entrenando.
Última boya que hay que rodear por la izquierda para hacer un giro de unos 90º que nos sitúa en los últimos metros del primer sector. Reduzco el ritmo para dar un cierto descanso al cuerpo y empezar a pensar ya en la transición. Salgo del agua rodeado de triatletas en su guerra personal por sacarse el neopreno mientras corremos camino de las barras… (esta vez no se trata de las barras de bar).
Tiempo natación: 24’21’’. Parcial 32


Los primeros metros corriendo sobre la moqueta que nos lleva a boxes son como revivir algunos momentos de juventud cuando, los menos responsables, experimentábamos con algunas sustancias fumables que nos hacían tambalearnos y dejar de pensar con claridad (si es que alguna vez lo hicimos).
Transcurridos esos primeros segundos de desorientación, echo mano a mi espalda para tirar abajo la cremallera del neopreno e iniciar la transición de natación a bicicleta.
Repito los pasos ya aprendidos y, aunque el neopreno se resiste más de lo deseado, el paso por boxes es relativamente rápido.
Salto sobre la bicicleta y empiezo a girar las bielas generando tracción y adelantando a algunos triatletas mientras trato de medir el punto de sufrimiento para mantener siempre una reserva energética que me asegure finalizar la prueba con ciertas garantías.

No hay demasiados ciclistas en la carretera lo cual me indica que estoy situado relativamente adelante mientras paso los primeros kilómetros el máximo de tiempo posible reposando sobre mis acoples.
Sobre el kilómetro 10 me alcanza Hermies y ambos comentamos lo sorprendente de mi natación saliendo un minuto por delante suyo mientras alguien nos canta que estamos en posición 30 de la carrera.
Me propone irnos relevando para marcar el ritmo y le respondo que lo voy a intentar. No obstante, la lógica me dice que si él me ha dado alcance es porque su ritmo medio es superior al mío.
De todas formas, durante toda la primera vuelta vamos pasándonos “relevos” para finalizar los primeros 35 kilómetros en unos 59 minutos. El hecho de mantener la distancia legal entre nosotros supone que no se nota un descanso por el hecho de ir detrás (el rebufo no existe y por lo tanto hay que mantenerse pedaleando en todo momento) pero mentalmente sí ayuda el ver por delante a un compañero marcando el ritmo.

Al iniciar la segunda vuelta, Hermies me adelanta y le hago saber que voy a bajar el ritmo. Me empiezo a notar ya fuera de punto y a temer que me pase factura durante el último parcial de carrera a pie.
Dicho y hecho, Hermies empieza a tomar ventaja… a cada kilómetro que pasa, su figura se va haciendo más pequeña ante mí hasta que llega un momento en que apenas puedo distinguirlo.
Tomo una referencia en una de las largas rectas de la carretera a Figueras y ya me ha cogido casi un minuto mientras algún que otro triatleta me adelanta colocándose entre los dos miembros del Terrassa.
Mención especial al momento en el que escucho una especie de zumbido que me sorprende y me giro en busca de la fuente emisora de dicho sonido…. Una veintena de triatletas avanzando en bloque me da alcance y sobrepasa justo antes de pasar desde la carretera nacional a la comarcal camino a Esponellà…. Me coloco a una distancia prudencial, incluso obligándome a frenar para no entrar en la estela de los últimos del grupo. 

Transcurridos unos kilómetros, llega una moto de la federación y, pese a la queja de algún que otro compañero que va tras de mí, los jueces no han visto el drafting en la carretera principal y, en esta carretera secundaria, hacen la vista gorda debido a lo sinuoso del trazado.
Llego al “puerto” donde empiezo a pasar unidades descolgadas del ilegal grupo mientras escucho tras de mi como le marcan penalti desde la moto a un triatleta que llevaba a rueda.
Curiosamente, me parece divisar a Hermies subiendo el puerto por delante, no demasiado lejos de mí. Quizás también se ha visto obligado a ceder ritmo para no caer en la estela de lo que queda de grupo, que también lo ha sobrepasado.
En todo caso, las diferencias entre nosotros se han recortado sustancialmente y lo veo a unos escasos 30 segundos por delante mío en la interminable recta que se abre nada más acabar el tramo de ascenso.
Últimos kilómetros del parcial y llego a la línea donde un juez indica que toca apearse de la bicicleta.
Tiempo ciclismo (con transiciones): 2h03’’24’’. Parcial 38

Avanzo hacia el lugar donde por fin le disfrutar a mi flaca de un merecido descanso y veo que Hermies está colocándose las zapatillas.
Le aconsejo riendo que se lo tome con calma mientras yo trato de hacer una transición rápida de zapatillas y salgo unos 30 segundos por detrás suyo.
Los primeros compases del cambio de deporte se desarrollan sin problemas, me noto corriendo con una cierta fluidez a buen ritmo, sin notar ningún problema grave de falta de energía o fatiga muscular. Por lo tanto, ahora toca concentrarse en mantener la mente firme esperando que el cuerpo sea capaz de mantener el ritmo hasta el final.
Paso la primera vuelta y veo que Hermies me ha ido ganando ventaja, unos 40 son los que me cantan transcurridos los primeros 6kms de carrera. 

En la segunda vuelta el ritmo ha ido cayendo hasta estabilizarse en 4’10-4’15/km, por encima del ritmo llevado durante los primeros 6kms (alrededor de 4’/km) pero suficientemente bueno todavía como para preocuparse.

Especial momento de alegría cuando veo a Sandra con Amaia en brazos. Mi hija está con esa alegría expresiva que tiene, dando palmitas a todo aquel que pasa corriendo frente a ella. Chillo su nombre y escaneando en cámara lenta, consigue enlazar su mirada con la mía por unos instantes…. Curiosos regalos te da la vida.
He llevado un gel todo el recorrido conmigo con la idea de utilizarlo solo en caso de extrema necesidad y es al iniciar la tercera vuelta cuando creo que ha llegado el momento de hacer uso del mismo pues empiezo a notar como las reservas se están vaciando peligrosamente.
No sin cierta reticencia, abro de un mordisco el envase del gel e introduzco el contenido en la boca.
Mi rendimiento está bajando en picado mientras me cantan que Hermies sigue a unos 40’’ al finalizar la segunda vuelta. Yo sólo puedo preocuparme de cuál va a ser el comportamiento de mi cuerpo durante los últimos 6kms pues me noto bastante roto.
El ritmo sigue bajando y los ritmos que veo en la pantalla del Garmin cada vez están más cercanos a 4’30’’. 

Empiezo a pensar que me va a tocar caminar en la zona de la carretera….
- Muy bien! Vas a bajar de 4h.. menudo crack! – Me anima un chico que avanza a mi lado desde hace un rato.
- Bufff!! Si te cuento como voy… Me mantiene corriendo la pulsera verde (símbolo de no tener que darle más vueltas al circuito) pero, en cualquier momento, me vengo abajo y tengo que caminar.- le explico.
Creo ver a Hermies un poco más cerca… Si, la figura espigada con gorra blanca, a unos 30 segundos por delante parece que es el.
De vez en cuando me sobreviene una cierta dosis de energía que me permite acelerar hasta que me noto vacío nuevamente y mi ritmo vuelve a descender. El chico debe ir alucinando viéndome hacer la goma como un loco, jajaja.
Por fin abandonamos la carretera y ya sólo faltarán los dos largos kilómetros recorriendo el carril bici. 
Avanzo con dificultad pero el hecho de saber que son los últimos momentos de sufrimiento me dan energías como para acelerar la velocidad. Dejo atrás al chico que me animaba.. un chaval muy majo, de los que se nota que disfrutan con el deporte… lástima que no retuviera su cara para poder charlar con él al acabar la prueba.
Poco a poco voy dando alcance a Hermies quien, sin duda, se ha vaciado durante la última vuelta a pie.
Yo voy mal, él va peor.
Me pongo a su lado faltando 1,5kms a meta y le pregunto qué tal va. Me confirma que va muerto y, aunque le comento que me quedaré a su lado para acabar juntos, me anima a que tire solo.
No todos los días puede uno acabar por delante de un crack como él así que, animándole sinceramente, cambio el ritmo y me dejo avasallar por la inyección de adrenalina que supone saber que estoy a punto de finalizar una dura prueba y, encima, haciendo un buen papel.
Recta final, aplausos del público asistente y entro en meta levantando los brazos. 
El tiempo de carrera a pie ha sido de 1h20’12’’ (parcial 63), unos 3 minutos más de lo que tardé en 2010 pero estoy muy satisfecho. 
Tiempo total carrera: 3h48’00’’. 
35 clasificado.

Hasta catorce son los compañeros del CNT que van llegado, cada cual con su historia particular durante la mañana, pero todos contentos de haber finalizado el reto.


La semana siguiente al B de Banyoles debía intentar mantener el tipo junto a Quique, Casoni, Elias, Samu y Hermies en el equipo A del CNT durante el triatlón por equipos del Prat, una prueba que disfruté terriblemente el año anterior.
No obstante, la tarde anterior a la carrera, me sobrevino un fuerte dolor en el pecho que no desapareció durante la noche.
Para dar cierta tranquilidad al personal, hace poco me realizaron un ecocardiograma certificándome que tenía en perfecto estado de forma todo lo relacionado con la zona coronaria. Se trataba más de un tema pulmonar, tal y como lo veía yo.
Esta vez no entraré en detalles sobre la carrera. No la disfruté tanto, sinceramente pues estaba un poco preocupado por el dolor pectoral.
Al bajar de la bicicleta e iniciar el parcial a pie, donde pensaba podía dar lo mejor de mí al equipo, sencillamente no podía correr. El dolor era tan punzante que me forzaba a doblarme hacia delante con lo cual decidí parar de correr a los 300 metros de iniciar esta sector.
Lamento no poder haber dado más al equipo pero hay ocasiones en las que simplemente uno debe parar…. Para lo que nos pagan, jejeje.
Fantástica actuación de todos los nuestros, el equipo A firmando una fabulosa 5ª plaza en el Campeonato de Catalunya de triatlón por equipos y el equipo B demostrando que sería un excelente A de muchos clubs!... vaya cracks!.

Los días posteriores el tema fue a peor, llegando incluso a pasar una noche con algo de fiebre.
Debería haber ido al médico, lo sé… pero no lo hice y los distintos autodiagnósticos que me he ido haciendo durante estas semanas, se han basado en conjeturas… La última de ellas es que se ha tratado de alguna insuficiencia pulmonar (o asma) debido a una alergia a las gramíneas que se va agravando con los años.

Durante una semana tuve que parar el ritmo de los entrenos y, poco a poco, fui aumentando nuevamente tanto el número como el volumen de éstos. Algún día (los que he salido a correr por el campo) he acabado estornudando como un energúmeno con los ojos rojos, algún otro me he asustado al ver mi cuerpo lleno de aureolas rojas en el espejo antes de entrar en la ducha… así que la idea de la alergia ha ido cobrando importancia.
Muy contento, al menos, de haber podido completar los 4000m de la ya tradicional travesía de Comarruga donde un buen ramillete de amigos pudimos disfrutar de un mar en calma y una comida de hermandad en el mismo club naútico.





En todo caso, esta semana ya me encuentro mejor y me empiezo a motivar de cara al triatlón de Zarautz, el próximo sábado. Espero disfrutarlo a tope!.

martes, 3 de abril de 2012

Mitja Marató Montornés…. y Granollers…. y Duatlón por equipos del Prat…. Y muy poca vergüenza

Lo de la vergüenza hace referencia a mi irresponsabilidad a la hora de mantener actualizado este blog… Como viene siendo habitual en estos últimos tiempos, no me queda otra que ir empalmando crónicas en una sola entrada y, aunque tentado de saltarme las ya caducas competiciones de Granollers o la Duatlón por equipos del Prat, dejaré prueba escrita por la gracia de echar mano de ellas cuando explique batallitas cansinas a mis nietos.


Mitja Marató de Granollers (5 de Febrero del 2012)

Tras un sábado para el olvido debido a una migraña que decidió instalarse en lo más profundo de mi cerebro la tarde anterior a la carrera derrotándome en la cama durante más de 5 horas; amanecía un domingo gélido, de esos en los que lo único que apetece es quedarse bajo el edredón viendo pasar el día más allá de la ventana.

La jaqueca había remitido pero el cuerpo aún se comportaba como el motor de un vehículo que ha pasado toda una fría noche en la intemperie.

El termómetro marca algún grado negativo al salir de Terrassa pero, a medida que me acercó a Granollers, el mercurio empieza a subir y mi cuerpo se va desperezando… por fin.

Apurando hasta rozar lo prudencial el confortable y cálido habitáculo del Seat Altea, salgo trotando en dirección al meollo donde hallo hordas de cuerpos enfundados en mallas y coloridas camisetas térmicas, trotando de acá para allá e intentando minimizar el efecto de los pocos grados positivos que se han instalado hoy en la capital del Vallés Oriental.

Se acerca la hora de la salida y me coloco en el cajón correspondiente al color de mi dorsal. Por suerte estoy bastante adelantado y, sumado a que la organización ha decidido sabiamente avanzar la salida a una zona más amplia, este año me ahorraré el zigzagueo de los primeros 500 metros.

No llevo una idea fija acerca del tiempo objetivo, pero calculo que algo cercano a 1h22’ estaría muy bien así que, una vez se da la salida, empiezo a correr por sensaciones a buen ritmo pero reservando.

Muy cómodo llego al primer kilómetro y al tratar de marcar el primer “lap” me doy cuenta que he olvidado poner en marcha el cronómetro… - Vaya! – Presiono entonces el botón “Start” mientras pienso para mis adentros que me va a tocar echar mano de las sumas y restas para calcular el tiempo de llegada.

Escucho a los que van junto a mí que hemos pasado en 3’46 el primer kilómetro… buen ritmo, pues.

Los primeros kilómetros van pasando y las sensaciones son buenas, estoy en el puntito ese de equilibrio entre el sufrimiento y el control, con la impresión de ir reservando energías para la bajada. Este año el circuito ha variado en parte del ascenso, haciéndose más ameno y algo menos duro (según mi parecer).

Sobre el km 6 o 7 llega a mi lado Carlos quien una semana más tarde de sufrir los 42kms de la Maratón de Miami, (si, si, Miami… la gente se busca sitios muy raros para correr), está hablándome a 3’50’’ como el que charla con el vecino en el ascensor.

- Cómo vas?- Me pregunta.
- Pues la verdad es que bien, reservando un poco – Le contesto.

Voy viendo los parciales kilométricos en 3’50- 3’55 y me siento fuerte y animado pasando “ya” por el km8 cuando Carlos, bajo los efectos de su resaca maratoniana (ampollas incluidas), decide rebajar el ritmo y dejarme volar libre al sol y al viento… como canta Extremoduro en “Ama y ensancha el alma”.

A partir del 9 llegan los kilómetros más duros, donde la fatiga se une al desnivel y hay que echar mano de las capacidades mentales para obviar que los ritmos ya rozan el 4 en la pantalla del Garmin… en breve tocará ir de bajada y, como decía mi padre, cuesta abajo hasta la mierda corre.

Por fin llego a la Garriga, donde marco el último kilómetro de subida en 4 pelado y focalizo ya los 10 kms que quedan por delante.

Inicio el descenso y los ritmos vuelven a incrementarse, volviendo a ver los anhelados 3 cuarenta y picos en los pasos quilométricos, que pasan con celeridad.

Pequeña crisis energética sobre el km15 coincidiendo con algunas zonas de falso llano y donde toca apretar dientes para mantener el ritmo. Voy haciendo cálculos sobre el tiempo estimado y veo que el sub22 es factible si no pincho…

Los últimos kilómetros son muy generosos, muy rápidos por el agradecido desnivel en descenso y a poco que hayamos dejado algo de energía remanente, la velocidad se puede mantener sin más dificultad que mantenerse moviendo las piernas.

A 3’45 paso los kilómetros previos a la última y larguísima recta de más de un kilómetro en la que no queda más remedio que esprintar con la piel de gallina mientras un ruido ensordecedor de público animando te lleva flotando hasta aquel arco que se ve en la lejanía y que, a ritmo cercano a 3’30, va aumentando su magnitud hasta conseguir cruzarlo.

Me encuentro muy bien a la llegada y, aunque no se precisar con exactitud el tiempo que he tardado en completar la media, supongo que puede ser unos pocos segundos por debajo de la 1h21’… record personal, en todo caso.


En la clasificación definitiva, mi tiempo ha sido de 1h21’00 así que muy contento por el resultado obtenido, sobre todo teniendo en cuenta que mis medias semanales han sido de 25-30kms…. ¿Qué más se puede pedir?.

Decido que sacrificaré un poco mis salidas en bici para preparar un poco más específicamente Montornés, en 5 semanas, y ver si puedo mejorar esta marca….



Duatló per equips del Prat (18 de Febrero del 2012)

No obstante, antes de Montornés, llegaba el turno de divertirse en la Duatló por equipos del Prat.

Se trata de una duatlón sprint (5km a pie + 20km ciclismo + 2,5km pie) pero con la particularidad que hay que correrla formando equipo con 4 ó 5 compañeros más y manteniendo, al menos, 4 componentes hasta el final.

Es divertido correr esta competición puesto que se aúnan el compañerismo con la estrategia y siempre hay varias víctimas en el equipo que acaba sufriendo en cada parcial.




Mis compañeros de fatigas iban a ser Jordi Casas, David Guinart, Albert Grimaldo y Jordi Romero. Para ser completamente sincero, es una competición que no me atrae sobremanera pero me apetecía correr mucho con ellos ya que todos son buenos corredores y les podía echar un cable en el sector ciclista al estar, a priori, en buen estado de forma sobre las dos ruedas.

El sábado por la mañana, una gran cantidad de equipos se dieron cita en el Prat tras la polémica que se creó con el sistema de inscripciones donde el Terrassa i el Gavà conseguimos meter gran cantidad de equipos en detrimento de otros clubs que tan sólo habían logrado inscribir a su equipo A….

La razón por la que nosotros inscribimos 7 equipos fue que nuestro entrenador se quedó con el dedo preparado para pasar los datos a las 00:00 horas del día indicado en la web de la federació y no por tráfico de influencias, como he leído por ahí. En todo caso, estoy completamente de acuerdo en que la elección del método de inscripciones ha sido un tanto desafortunada y sirve para mejorar en futuras ediciones por parte de la organización este aspecto. Finalmente creo que minimizaron el problema ampliando el número de equipos inscritos, solución apropiada puesto que el circuito y el tipo de prueba admitía un mayor número de participantes sin poner el riesgo la seguridad de los participantes.


En fin, que allí estábamos nosotros dispuestos a darlo todo en los tres sectores y con una estrategia más que estudiada después de los cero entrenos que habíamos realizado juntos.


Cuenta atrás y salimos, como no, a un ritmo mucho más fuerte del que se había pactado pasando el primer km en 3’33’’… El segundo, en 3’43’’, ya ha caído a un ritmo más cercano al que habíamos marcado como posible para los dos más lentos del grupo, David y yo.


Entre el km 2 y el 3 tengo un pequeño conato con un árbol que intento pasar de forma un tanto ajustada y colisiona mi reloj contra el saltándome de la muñeca y obligándome a retroceder así como ralentizar el paso de mis compañeros para volver a unirme a ellos.


El ritmo de los siguientes kilómetros va decayendo cada vez más… 3’48’’, 3’54’’…. Y por suerte estamos llegando ya a boxes donde daremos un pequeño relevo a algunos de los músculos de nuestras piernas para poner en marcha otros durante la fase de pedaleo.


19 minutos es el tiempo empleado en estos primeros 5kms, incluida la transición.


Hacemos, pese a ser la primera vez, una transición muy buena y rápida. Asimismo, de forma muy natural, nos colocamos en fila y empezamos nuestro parcial ciclista de forma progresiva.

Me siento muy bien durante los primeros 10kms, ida y vuelta del circuito de 5km, y los relevos que doy son a buen ritmo. De hecho, en uno de ellos, no caigo en la cuenta que Jordi Casas no estaba todavía colocado detrás y se descuelga del grupo con lo que decido dejarme caer también y tratar de ayudar a contactar de nuevo con los nuestros que, a su ve, aminoran la marcha hasta que nos volvemos a juntar.


Me sorprende el ritmo que llevan los que, a priori, pensaba que irían más flojos: Albert y Romero… el primero, con una cadencia elevadísima, no sólo mantiene el ritmo en su relevo sino que en alguna ocasión hasta lo incrementa. Jordi, quien lo ha visto hace dos años y quien lo ve, tirando a 40 por hora con estilo y holgura.


A David ya se le suponía que sería de los más fuertes en la bici y, efectivamente, no defrauda con unos relevos largos y fuertes que yo agradezco, sobre todo los últimos 5kms en los que mis fuerzas ya van decayendo.


Muy buen parcial ciclista que completamos en poco más de 30 minutillos y a una velocidad media aproximada de 38Km/h.


Saltamos al unísono de nuestras monturas y castigando las plantas los pies con los centenares de piedrecillas que cubren el camino a boxes llegamos a nuestra área en las barras.


Como un rayo, Jordi Casas y yo cambiamos de zapatillas y echamos a correr dejando atrás a los compañeros, sabedores que nos alcanzarán sin problemas pues su ritmo crucero a pie es superior al mío.


Dicho y hecho: En menos de medio quilómetro ya se nos unen Albert Grimaldo i Jordi Romero mientras David se descuelga sin dejar de correr por si acaso alguno de nosotros tiene problemas… todo según lo planificado.


Cada vez me cuesta más aguantar un ritmo de 3’45’’ y el resto de compañeros van apretando para que me mantenga con la lengua fuera. En un momento dado, Albert se ofrece a empujarme a lo que me niego riendo…. Antes muerta que sencilla!!!.


Aprieto lo que puedo a falta de medio kilómetro para finalizar los 2,45Kms en pocos segundos por encima de los 9’ y parando el crono de la prueba en 1h00’06’’… por poquito no bajamos de la hora.


Pocos segundos más tarde llega David, que se ha mantenido como un jabato corriendo hasta el final y cerrando nuestra primera magnífica actuación como equipo… ojalá vengan otras más.



Las semanas posteriores las dediqué a incrementar un poco el volumen a pie así como meter alguna que otra serie extraída de uno de esos planes de entrenamientos locos que pululan por ahí con la idea puesta en hacer una buena media maratón en Montornés. Como daño colateral, la bicicleta quedó un poco más aparcada de lo que la tenía acostumbrada pero con el compromiso de retomar nuestra hermosa relación una vez estuviera en mi poder la caja de jabones y dentífricos con los que se obsequia en Montornés.



Mitja Marató de Montornés (11 de Marzo del 2012)

Y así, como el que no quiere la cosa, llegaba el día marcado en negrita en el calendario y con una buena dosis de motivación nos acercábamos para allá Sandra, Amaia y yo mismo.

Tras aparcar, recoger el dorsal y colgarlo en mi cinturón elástico, me dispongo a calentar tras encontrarme con diversos amigos de diversos ámbitos con los que converso animadamente mientras echamos los trotecillos previos a la carrera.

De repente me doy cuenta que es ya demasiado tarde e intento, infructuosamente, colocarme en una zona apropiada para tener una buena salida. No hay separación por cajones de tiempo y me consigo colocar en un lateral de la zona media donde unos cuantos han arrancado las vallas colindantes que delimitan la zona de corredores.

El espacio es grotescamente minúsculo y nos agolpamos unos cuerpos contra los otros…son momentos “curiosos”, entre tanto cuerpo sudoroso y tanto olor a humanidad… por suerte, no dura demasiado.

Salida en tropel y primeros 400 metros sorteando público, coches aparcados, farolas, mascotas y hasta algún que otro corredor que debería estar situado bastante más atrás de lo que se colocó en la salida…. es curioso ver cómo, carrera tras carrera, algunos corredores no son conscientes de que colocarse junto a los Keniatas no es recomendable para la integridad física si no se pretende correr a ritmos cercanos a 3’/km… cuanto más si se quiere ir a 5’/km!!!.

En fin, a toda mecha alcanzo el primer punto kilométrico que paso en unos vertiginosos 3’28’’… demasiado rápido, pienso enseguida. No obstante me encuentro muy bien y, aunque bajo un poco el paso, me mantengo corriendo rápido adelantando a compañeros de la sección como Manel Casoni, Jordi Ureña y Jordi Casas quienes me advierten que voy demasiado fuerte…. Ya lo pagaré, les respondo mientras sonrío.

Los siguientes kilómetros siguen saliendo rápidos. Llego al km 3 a un ritmo muy superior al que había previsto y al llegar a la primera subida del recorrido, sobre el Km 5, empiezo a darme cuenta que se me va a hacer muy larga la carrera. Paso en 18’30’’ el Km5 y me cuesta apretar en la subida, donde me pasa holgado Jordi Casas.

Desde aquí hasta el km8 el circuito va llaneando, lo cual ayuda a mantener el ritmo objetivo aunque en ningún momento puedo dejar de apretar puesto que he descastado muchos cartuchos en los primeros 5kms… error de bulto.

Sobre el Km6 me pasa la segunda chica y, un instante más tarde, Jordi Ureña quién me anima a engancharme al grupo de la fémina. Le hago saber que no puedo acelerar ni un ápice, llevo el ritmo de crucero máximo para garantizar que acabo la carrera con una mínima garantía de hacer mi mejor marca, pese a todo… y así los veo alejarse poco a poco sin plantearme si quiera el unirme a su grupo.

A partir del Km 8 se inicia la zona de ascenso ligero donde se intercalan algunas zonas de llaneo que permiten ir “recuperando” el esfuerzo de la ligera subida.

Llego al punto de máxima altitud de la carrera, el Km 13,5 en La Roca del Vallés, consciente que lo que queda no es fácil y que no se tratará de una bajada recuperativa en absoluto.

Cuando uno llega apretando los dientes a La Roca, no le queda otra que seguir mordiendo lengua si quiere mantener el ritmo en el descenso a Montornés.

Y una vez más se cumplen los pronósticos y mis piernas se niegan a ofrecerme la agradable sensación que a menudo otorgan las bajadas viendo un buen ritmo en la pantalla de mi Garmin mientras las pulsaciones se reducen y el esfuerzo se atenúa….

Nada más lejos de la realidad y la sensación es la esperada: Aunque mi sentido de la vista me muestra un desnivel negativo frente a mí, mi cuerpo parece que se está enfrentando a un llano continuo en el que hay que seguir sufriendo para mantener la velocidad objetivo.

Pese a escuchar los zapatazos en el suelo, pese a sentir que mi cuerpo avanza con una total nulidad técnica, pese a creer que mi ritmo cada vez es peor… pese a todo eso, cada vez que miro el reloj, me sorprende ver que sigo rondando los 3’50’’ por kilómetro y el objetivo de rebajar mi marca es todavía factible.

Por fin estoy llegando al km 19 donde sé que me espera un kilómetro de suave ascenso que se puede convertir en un calvario con las escasas reservas que llevo. En el fondo espero que no sea para tanto y no paro de lanzarme mensajes positivos mientras el ritmo me muestra que estoy ya pasando la zona conflictiva. Sufriendo de veras me mantengo martilleando el suelo y pensando que mi ritmo se ha ido por las nubes, veo que llego al final de la subida a ritmo de 4’/km. A partir de aquí sólo queda bajada… y de la buena.


Sólo 1100 metros para llegar a meta, miro el crono, sumo los 4 minutos que puedo tardar y veo que rebajo el tiempo de 1h21….

Cuerpo hacia adelante, subidón de adrenalina y la técnica vuelve a ser la correcta mientras acelero nuevamente a ritmos de 3’30’’ gracias a la bajada y el saber que son los últimos metros…
Encaro el arco y paro el crono en 1h20’42’’… muy buena marca, a pesar de todo.




En unos primeros momentos no acabo muy contento puesto que estaba bastante seguro que podía haber hecho la misma marca sufriendo algo menos si hubiese sabido contenerme los primeros kilómetros pero, transcurridas unas horas, llego a la concusión que ha sido una muy buena experiencia mental.

El mantenerme durante tanto rato sufriendo y rechazando los continuos mensajes que me llegaban durante los momentos más duros de la carrera pidiendo que levantara el pie, ha sido una buena experiencia deportiva y una buena demostración interna de voluntad y capacidad de sufrimiento…. De esto también habrá que saber tirar en algunas carreras en las que el cuerpo diga basta.


Y se acabó esta micro fase dedicada a la carrera a pie… toca volver a equilibrar los tres deportes y empiezo a enfocar el objetivo de mi cámara con vistas al B de Banyoles… un poco más lejos queda todavía Zarautz, donde pasaremos unos inolvidables días en compañía de un buen batallón de compañeros del CNT…. Pero mi cámara de fotos es barata y no tiene un zoom tan potente.



martes, 24 de enero de 2012

Duatló de Cerdanyola, (y muchas otras cosas que se quedaron en el tintero)

Uno de las curiosos efectos que estoy notando en mi vida últimamente es la disminución del valor absoluto en la relación “actividad/ tiempo” o, dicho de otro modo, que cada vez puedo hacer menos cosas en un mismo espacio de tiempo.

Si bien es cierto que mis dos mujeres me dan buenas concesiones a la hora de realizar mis prácticas deportivas, también es cierto que mis horarios se han ido viendo modificados aumentando un poco las actividades familiares y con la ausencia casi total de entrenamientos en la franja horaria de la tarde. No me puedo quejar, la vida ha cambiado a mejor aunque ello comporte madrugones o entrenos a horas prohibidas….

no hace falta decir nada más!!!


Asimismo, otras actividades que antes podía llevar a cabo con relativa normalidad, ahora se ha convertido en una odisea tratar de introducirlas en lo que dan las escasas 24 horas que dura un día y debo elegir muy bien con qué puedo adquirir compromisos para no poner en riesgo el resto de asignaturas en curso.

Entre ellas, el presente blog. Buscar un hueco para ponerme a escribir es complicado y sin material que me motive a dar el paso… pues, bien, puede suponer el vacío total de entradas durante casi dos meses, como ha sido el caso.

No obstante, la motivación va llegando y tras la retirada en la Media de Mataró, allá por diciembre, he ido aumento la forma física y las ganas de divertirme haciendo deporte.

Lógicamente, siguen los entrenos a horas raras y por circuitos extraños; pero esto también le ha dado un puntito de sal y pimienta al alejarme un poco de los entrenos “de toda la vida”.

Los días que siguieron a la Media de Mataró, allá por inicios de Diciembre, fueron desastrosos. No había forma de acabar un entreno con un atisbo de buena sensación y llegué a pensar en un punto de anemia por la flojera que me acompañó esos días.

Por suerte, pareció ser más una fatiga muscular que una falta de hierro, y a mediados de Diciembre noto que las piernas empiezan a generar más vatios de potencia que semanas anteriores, sobre todo en lo que a la bicicleta se refiere.

En el agua me siento bien y, pese a que los tiempos que voy tomando en la piscina no son mejores que el año anterior, tengo esa agradable sensación de leer mejor el agua… (Aunque también es cierto que algunas veces te lees un libro entero y al girar la última hoja, te preguntas: - ¿Pero de que narices iba? Y no te has enterado de nada.... ).

En la disciplina atlética es donde peor me veo… La falta de voluntad en el campo alimenticio me está lastrando en forma de grasa glútea o, expresado de forma más clara todavía, que me pesa el culo notablemente.

Aun así, gracias a lo acumulado en estos tiempos pretéritos, y algún que otro sobreesfuerzo mental; conseguí correr la Sant Silvestre en 37’36’’, pasando los primeros 2 kilómetros a media de 3’38’’ y yendo de más a menos, justo lo contrario de lo que recomendaría cualquier foro o revista especializada.

Pero, señores, lo que vale es el tiempo al pasar el arco y, para mí, fue más que satisfactorio finalizar el año echando babas al límite de las pulsaciones máximas y cruzando la línea de meta en posición 309 de 8545 corredores pese a que ello conllevara un dolor de cabeza que me acompañó esa noche hasta las 2 de la madrugada.

Con todo esto, decidí apuntarme a alguna duatlón de carretera. No es que me llamen demasiado la atención pero, al menos, sirven como escape al puro y duro entrenamiento solitario además de poner la cerecita de diversión que la competición siempre otorga.

Por fechas y disponibilidad, la escogida resultó ser la Duatló de carretera de Cerdanyola, de la cual Dani Charles nos dio buenas referencias de forma reiterada hasta rozar el cansinismo ;) y que en su primera edición cerró inscripciones con una semana de antelación.

algunos de los compañeros por los que uno agradece hacer deporte

Como me estaba sintiendo bien sobre la flaca en estas últimas semanas, tenía muchas ganas de correr la carrera aunque normalmente no me suelan salir muy bien las duatlones, competiciones demasiado explosivas desde el inicio para alguien que necesita ir aumento pulsaciones progresivamente, como es mi caso.

Sabedor de que la gente no corre mucho, sino muchísimo, en estas carreras, la estrategia a seguir era muy elaborada: Salir a saco desde el inicio, volar en la transición, pedalear como si fuera el último día de mi vida, cambiar las zapatillas en el tiempo que cae un rayo y tratar de darlo todo los últimos kilómetros a pie…. Vamos, con esta estrategia repleta de innovación e inteligencia, no podía fallar!.

Por supuesto, la noche anterior coincidió cena en casa con amigos y la elección no pudo ser más acertada: Reglete de queso con carne roja para reventar, ingesta de vino tinto y algún que otro orujito de hierbas (no daré el número exacto… ya sabéis que con uno no acabo del todo satisfecho y que no doy una cena por buena si no lleva como antecedente un par o tres de cervezas, jejeje)…. Al meterme en la cama, por supuesto de madrugada, ya no tenía ninguna duda: la carrera iba a salir bien!

Al despertarnos nos dirigimos Sandra, Amaia y el que escribe en dirección a la zona del Parque Tecnológico de Cerdanyola, donde discurrirá la carrera.

Buen material ciclista el que se ve alrededor, muchos euros metidos en boxes, y buen ambiente en las inmediaciones de la zona cero.

Voy a dar una vuelta por el tramo inicial del circuito ciclista y enseguida me doy cuenta que es exigente. Parece que tenga que ser un circuito plano donde los grupos serán la tónica general, pero los diversos repechos (alguno de considerable longitud) van a ser cruciales a la hora de romper grupos. Más aún si hay gente dispuesta a dinamitarlos….

Material en boxes completamente preparado y me dirijo a la salida. Me coloco en tercera o cuarta fila mientras los que saben que van a salir rápido se han colocado por delante.

Dan la salida, en ligero ascenso, y es que como si hubiesen lanzado millones de bombas fétidas de las que se hace urgente huir antes de que la peste quede impregnada en nuestros cuerpos de por vida…. Santísimo cielo! Cómo sale la multitud!!!.

Miro mi reloj y, pese a que llego a los primeros 500 metros a un ritmo en todo momento por debajo de 3’20’’, parezco un abuelito de paseo mirando obras. El grupo se ha estirado y ya no consigo ver a los que van por delante... esto es una locura.

Sigo a tope (y cuando digo a tope, es a tope) notando como avanzo con una total falta de técnica. Las manos van por un lado, las piernas desbocadas por otro y aun así voy viendo como algunos compañeros de sección se van alejando irremisiblemente. Llevo a Jordi Romero muy cerca y, a unos metros más allá me parece ver a Edu Gallardo. A Albert Grimaldo (menuda bestia corriendo) y a Lluis Vila (de otra galaxia), lógicamente, ni en recuerdos…

Consigo mantener un más que fabuloso ritmo durante los primeros 4,85 kms que dura el primer tramo a pie finalizando en 17’28 a 3’36´´/km de media y entrando en posición 44 en boxes.

Rapidísima transición, adelantando ya algunas cuantas posiciones y saliendo por delante de Edu y Jordi, quienes no enlazarán con el grupo ciclista que se forma en ese momento.

En el grupo que se ha formado de 6 o 7 duatletas, sólo un par vamos con fuerzas para dar relevos y el resto se dejan llevar así que, en uno de los repechos, el otro compañero (un chico del Blanes, creo recordar) y yo, decidimos cambiar la marcha y dejar al resto del grupo. Vamos avanzando a base de relevos hasta alcanzar el grupo donde va Albert, sobre el km 10.

Allí le comento al compañero del Blanes que me quedo a “descansar” pues el desgaste en esos 10kms ha sido importante y necesito recuperar.

Por lo visto él no está por la labor y, antes de finalizar la zona de ascenso, ataca dejando a todo el grupo que empieza a estirarse para darle alcance.

Pese a que mi intención es recuperar, un bicho interior me hace saltar al poco rato y acabar de romper el grupo que se disemina antes de llegar al giro de 360º, en el punto más elevado del circuito.

Me acoplo aprovechando la pendiente, ahora en ligero descenso, y fácilmente enlazo nuevamente con el duatleta del Blanes al cual se le han unido un par de unidades.

Poco a poco el grupo va in-crescendo repartiendo la labor motriz entre 3 ó 4 que nos encargamos de meter la leña en la caldera. Aun así, el ritmo de los últimos 5 kilómetros desciende un poco mientras la fatiga va haciendo mella y nos vamos acercando al momento de la transición.

Trato de colocarme en las primeras posiciones para evitar el colapso de entrada a boxes y me bajo en tercera posición de mi grupo encarando el laaaaaaargo pasillo que recorre en paralelo toda la longitud del parque de bicicletas.

Gran parcial ciclista, el 9º mejor tiempo y tan sólo una veintena de bicicletas sobre las barras.

Localizo mi número, cuelgo la bici tirando el casco sobre ella, rápido engarce de las voladoras y estoy ya en marcha para enfrentarme a los últimos 2,5Km de carrera a pie.

El último sector, repetición de parte del primer circuito de carrera a pie, empieza con una corta ascensión sobre asfalto a la cual le sigue una agradable zona de llano y un descenso gracias al cual consigo mantener un ritmo digno hasta llegar al terreno en ascenso, de algo más de 1km, con alguna rampa que se convierte en un calvario para mis maltrechas piernas.

Veo que tanto los corredores que me preceden como los que me persiguen, sufren su propia precesión en este pequeño ascenso a la carretera y no hay sorpresas de última hora en lo que a posiciones se refiere y voy a mantener la misma posición en la que entré en boxes al acabar la bicicleta.

Muy buenos los últimos 500 metros de carrera, en ligero descenso donde vuelvo a correr a ritmos inferiores a 3’40 para pasar por el bonito arco de llegada con buena afluencia de público y feliz por la carrera realizada.

Tiempo 2,5Km: 9’24’’ y parcial 34.

Tiempo total: 1h00’46’’ y 23º clasificado.

Muy feliz de haberme divertido durante la carrera, encontrándome muy bien sobre la bicicleta y mejor de lo esperado en la carrera a pie, voy saludando a los compañeros que llegan tras de mí:

- Albert Grimaldo, que aunque le falten kilómetros sobre la bici, al bajarse de ella, ha firmado el 7º mejor parcial de carrera a pie y eso sólo lo hace un portento de la naturaleza. Segundo sub23 a tan sólo 3 segundos del primero. Que gran, Albert!

- Jordi Romero, que ha mejorado la bicicleta de forma abismal y marcando el parcial 56 sobre la flaca, llega en posición 32 de la general… y con margen holgado en el parcial atlético.

- Edu Gallardo, que pese a no encontrar buenas sensaciones consiguió acabar entre los 60 primeros con buenos parciales, sobretodo en la parte a pie.

- Quique de Llorens: Empezó la cursa con una mano rascándose lo que no suena acompañando a otro compañero y que, sobre la marcha, decidió ponerse a progresar… pues parcial 23 ciclista y último parcial a 3’48 entrando entre los 60 primeros… y encima no ha empezado a entrenar la bici…insultante.

- Samu Madrid, al cual la patenidad no le ha restado mucha forma y llega a sólo tres posiciones de Quique.

- Dani Charles: No ha sido su día y, ya desde el inicio no ha tenido buenas sensaciones. La próxima será… seguro que no siguió la dieta precompetitiva adecuada.

- La familia Palomino: Jaime y Patricia, después de meterse (junto a Quique) 90 kilómetros el día anterior y acercarse a Cerdanyola desde Terrassa en bicicleta, todavía tienen la poca vergüenza de hacer la duatlón y acabar sobrados cómo si hubiesen estado sentados picando tapas… Jaime finaliza el 158 de casi 400 y Patricia (por cierto, hasta el jueves a las 13h en TV3 participando en “el gran dictat”), acaba 8ª en categoría femenina.

Mención especial merece el último de los compañeros que se ha unido a la sección, aunque ya es un viejo conocido de todos puesto que inició su carrera deportiva en el Terrassa. Se trata de Lluis Vila Aguilar, un hombre de otro planeta que llega con la motivación a tope y recuperado ya de una lesión pulmonar que le provocaron los ácidos tras el estallido de una batería eléctrica mientras desarrollaba su trabajo como bombero.

Lluis realizó la carrera, reteniéndose durante el primer parcial a pie a un ritmo de 3’10’’, rodando en el grupo ciclista inicial y, tras dejar la bici junto a cinco duatletas más, marcó nuevamente el mejor parcial a pie corriendo por debajo de los 8’ los 2,5kms finales y distanciando en más de 10 segundos al siguiente competidor….. Sin palabras.

Si a esto le sumamos que Lluis es un tipo humilde, con una sonrisa y una palabra agradable siempre en la boca… pues le hace ganarse la ovación que se llevó al subir a lo más alto del podio.

Felicitats Lluis, que bueno compartir sección contigo!.

Además, a nivel de clubs, conseguimos la tercera plaza junto al Mataró y al Prat.

Y a nivel de grupos de edad, en pre-viejos, me situé en tercera posición…. Datos sin relevancia, pero que me hacen gracia, jejeje.

Con respecto a la organización de la carrera, desde mi humilde opinión, hay que darle a la sección de triatlón del club de Hoquei Cerdanyola un 10 como la copa de un pino. Todos los detalles se han cuidado con esmero y se nota la multitud de horas de cariño y de experiencia deportiva que le han puesto los organizadores.

Aspectos como el trazado ciclista con un altísimo grado de seguridad, el generoso número de amables voluntarios, los metros de cinta marcando el circuito, la bosa de obsequio donde se agradece encontrar un fuet y un vino (entre otras cosas), el muy currado blog con continuas actualizaciones, el fabuloso reportaje fotográfico que han colgado en dicha web, la zona habilitada para recoger la bolsa con todas las carpas de colaboradores (ya me gustaría haber encontrado una feria del corredor así en alguna competición que se las da de “internacional”) y un sinfín de pequeños detalles que marcan las diferencias entre las cosas bien hechas y las cosas muy bien hechas.

Muchas felicidades a la organización, todo un ejemplo en su primera duatlón de carretera.

Y ahora a seguir sumando lo que se pueda y a tratar de hacer alguna tirada larga que me garantice acabar de forma digna la Media de Granollers, en dos semanas. Acabando entre 1h22’ y 1h24’ ya me daría por satisfecho.

Un par de semanas tras Granollers nos iremos a divertir al Prat, en la duatlón de carretera por equipos donde, el principal aliciente estriba en correr la duatlón con compañeros manteniendo el grupo cohesionado y trabajando en equipo para tratar de entrar en meta con el mayor número de integrantes y en el menor tiempo posible...