martes, 26 de marzo de 2013

II Cursa muntanya Ullastrell "La Serralavella"



Ullastrell volvió a ser una fiesta el día 17 de Marzo durante la segunda edición de la cursa de muntanya de la Serralavella y, pasados ya unos días desde entonces, respiramos por fin los organizadores, jejejeje.

Al igual que en la primera edición, nos planteamos el evento con un enfoque deportivo-cultural queriendo unir el aspecto “competitivo” con cierta difusión del patrimonio del pueblo, tanto a nivel geográfico como gastronómico y, por lo tanto, hemos querido invertir los recursos con lo que disponíamos en buscar un circuito que pudiera resultar interesante para los corredores populares sin dejar de lado aquellos que buscan algo más de dificultad técnica y dureza.

Asimismo, el dar el máximo de servicios y obsequios a los participantes también era otra de las prioridades huyendo de las típicas camisetas que uno no sabe ya ni donde dejar.

Finalmente todo resultó un éxito, desde el número de inscritos que superaron la previsión de 400 participantes, como el desarrollo de la carrera, los servicios ofrecidos a l@s corredor@s agradaron y la crítica posterior ha sido inmejorable.

Desde luego que han quedado algunas cosas a mejorar, incluso algunos detalles logísticos en los que no habíamos fallado en la primera edición, en esta se nos han escapado, posiblemente por un exceso de confianza. Nada que no pueda ser subsanado y muy válido para mantener la alerta encendida.

Finalmente unos 420 inscritos tomaban la salida bajo el Thunderstruck dels ACDC para enfrentarse a los 11 kilómetros de los cuales destaca “la U d’Ullastrell”: Una bajada bastante técnica hasta la riera y una vuelta al pueblo con unas rampas en las que mantenerse corriendo resulta una gesta complicada.

A la llegada, ubicada en la pista polideportiva, los corredores pudieron tomar algo de fruta, chucherías, una botifarrada, un huevo frito (mención especial a la colaboración d’Avícoles Lleonart que ofreció huevos tanto para la bolsa del corredor como para todo aquel que quisiera comerse uno mientras esperaba la llegada de los corredores o al finalizar la carrera), asimismo pudieron recibir un masaje recuperador a cargo de David Atienza y comprobar si habían sido premiados en el sorteo de material cortesía de algunos de nuestros colaboradores (Kañera, Hotel La Mola, etc…).

De la bolsa del corredor nos sentimos especialmente orgullosos puesto que cada día cuesta más conseguir meter cosas por una inscripción de 10€, pero sinceramente pensamos que es una bolsa original y digna:

- Pan de 1/2Kg d’Ullastrell.
- Botella de vino de mesa del celler.
- Buf de invierno.
- ½ docena de huevos.
- 1 Danup
- 1 litro de caldo Aneto
- 1 Aquarius.
- Vale por 30min de masaje en la tienda Runparadis.
- Crema pre-post competición “Livesnaturals”
- Bolígrafos

Foto cortesía de Paco Gómez (blog Dureza extrema)

Personalmente muy satisfecho con todo lo que ha englobado la organización de la carrera y, sobretodo, con la colaboración de los voluntarios que durante medio domingo (algunos medio sábado también) hipotecan un trocito de sus vidas para realizar una labor en favor de los otros. Chapeao por ellos!

Ahora es tiempo de tomar nota de las cosas que han salido bien, las que no han salido tan bien, comentarlas con una cervecita e intentar que el año que viene sea mejor!




viernes, 8 de marzo de 2013

Mitja de Montornes…. Hay poco Rock and Roll



Que grandes recuerdos de juventud cuando sonaban a todo trapo los Platero a través de los castigados altavoces de mi Seat Ibiza. Supongo que debía ser todo un cachondeo ver a aquel chavalillo con gafas de pasta cantando a pleno pulmón mientras esperaba que la luz verde del semáforo se iluminara nuevamente… en fin, todos tenemos un pasado.


De entre todos los temas de Platero y tu había uno que me gustaba especialmente: “hay poco rock and roll”. De hecho, este tema acedeciano lo estuvimos tocando durante unos años como parte del repertorio de nuestro grupillo poprockmetalero… en fin, todos tenemos un pasado, jeje..

Pero, incluso en estos tiempos (parafraseando ahora a Sabina), ese estribillo tabernero sobrevuela insistentemente mi cabeza… Inicios de Marzo y todavía HAY POCO ROCK AND ROLL!!!.

El pasado domingo tocaba ir a Montornés con el objetivo de esforzarme y finalizar la carrera. La idea era hacer la media con algo de fatiga acumulada así que salí un par de horas en bici el día anterior (después de 5 semanas sin haber sacado la flaca a pasear, con poca cosa ya tenía asegurada la fatiga…) y sin más idea que la de moverme por sensaciones, me plantaba junto a Alex y Fabra en la salida de la cursa.

El frío de los primeros compases de la mañana se transformó rápidamente en una temperatura agradable que, a medida que avanzaba la carrera, acabó convirtiéndose en un calorcillo semi-molesto.

Primeros kilómetros en los que busco un ritmo donde mantenerme con cierta comodidad. No tengo mucha idea de la velocidad que llevo pero supongo que algunos segundos por debajo de los 4’/km.

Algo más rápidos van Alex y Jordi quienes se alejan por delante mío mientras yo sigo sumando metros tratando de mantener un ritmo adecuado. Sobre el km 7 alcanzo nuevamente a los compañeros quienes han ido rebajando el ritmo y, a partir de aquí nos vamos Jordi y yo, quedándose algo descolgado Alex.

Llegamos a la Roca, sobre el km13, para dar media vuelta e iniciar el teórico descenso que nos conducirá a Montornés. Una vez más, la falta de kilometraje en los entrenos empieza a pasar factura y, sobre el km15, empiezo a escuchar internamente el “battery low”. El ritmo cada vez es más lento y las piernas se declaran por momentos en estado de embriaguez lo que me obliga a tensar la cuerda notablemente.



La sensación es de estar subiendo más repechos de los que habían a la ida y, en uno de los repechos, el ritmo cae tan remarcablemente que nos vuelve a enganchar Alex desde detrás.

La alarma se enciende!… A este tio no va a haber quién lo aguante durante la semana próxima en el watsapp como entre por delante!!!. Habrá que atacar en el último repecho duro para volver a descolgarlo y mantener virgen el orgullo personal, jejeje.

Llegado el fatídico repecho, de algo menos de 1km de distancia, pongo la carne en el asador mientras Jordi se va unos metros por delante de mi. El golpe de efecto funciona y Alex ha sucumbido al infalible ataque dejándose caer por detrás, jajaja….

Último kilómetro de bajada benevolente para enfilar la recta de llegada con las fuerzas más que justas y ver en la pantalla un castigador 1h24’…. 4’ más que el año anterior… y, aunque el tiempo es un gran maquillaje de las emociones, diría que sufriendo más que el año pasado.

En fin, como cantaba Fito en una época en la que ambos teníamos más pelo…. “Hay poco Rock and Roll”.

jueves, 21 de febrero de 2013

Dichosa motivación!



Tras cuatro meses desde que arrancó esta temporada y, después de un inicio repleto de ganas, debo reconocer que me he desinflado desde Diciembre hasta ahora.

Al contrario de lo que ocurría otros años, cuando la ilusión me sacaba de la cama a horas insultantes para ir a nadar o era capaz de echarme tres capas de ropa para sacar una sesión de bici nocturna a temperaturas gélidas; de un tiempo a esta parte, encuentro el frío (o el sueño, o el viento, o multitud de otros factores)... una excusa demasiado grande para acumular un mínimo nivel de entrenamientos... y el Extrememan de Salou se aproxima peligrosamente!.

En fin, había decidido marcarme la Mitja de Barcelona como objetivo para bajar de 1h20 pero hay que reconocer que no llegué preparado. Quizás la falta de tiradas largas, o el insuficiente kilometraje semanal, o falta de ritmo en las series,... fuera lo que fuese, me planté en la salida con la idea fija de pegarme al globo de 1h20 y aguantarlo hasta donde fuera posible.



Y fue posible bastante poco puesto que en el km4 ya lo estaba viendo alejarse de mi.

Llegando al km10 en 38'10'' sufriendo más de lo esperado, el ritmo bajó ligeramente hasta el 13 donde unos extraños dolores en la tibia (digo extraños puesto que normalmente me aparecen a las horas de acabar una carrera y no en mitad de ella) me obligan a parar a estirar.




Me espero a que pase Carlos para ir con él, pero llegado al Km15 decido parar y dirigirme a la llegada caminando dado por concluida mi participación hoy en Barcelona.

No obstante, más allá de minarme la moral el hecho de abandonar en la carrera, soy ese tipo de deportistas con la firme convicción que las mejores carreras son las que peor van. Son de éstas de las que se pueden extraer aspectos a mejorar y las que sirven para no relajarnos y seguir siempre alerta.

Más allá de las conclusiones extraídas, que para mí me las guardo, el domingo lo convierto en un punto de inflexión en este inicio de temporada. Atrás dejo la intención de mejorar la marca de media maratón... quedará para otro año... y regreso a la planificación triatlética.

Seguramente no llegaré a Salou en excelentes condiciones, pero al menos hay que tratar de hacerlo con unos mínimos que me permitan disfrutar de la carrera.

Ésta es ya la cuarta semana que no salgo en bicicleta, y los entrenos de natación han sido una pura anécdota
así que no hay más remedio que poner en marcha el conmutador motivacional e iniciar un plan de entrenamiento urgente que me prepare durante las próximas 10 semanas.  
La idea es retomar progresivamente la flaca y el contrato con el agua minimizando las sesiones a pie para, al menos poder sumar unas pocas semanas con 6-7Km natación + 150Km bici + 20-30Km run...
No es demasiado, pero es posiblemente lo máximo que puedo sacarle a mi tiempo libre..


De momento, vamos a ver qué ocurre con las previsones del tiempo para este fin de semana cuando pretendo hacer mi reaparición estelar con la flaca... Qué ganas tengo ya de verano!!!!

martes, 29 de enero de 2013

Duatló Olímpica de Rubí (20 enero del 2013)


Despierto casi convencido de que hoy no correré la carrera. He pasado un par de días resfriado y con una laringitis que me había dejado como a Harpo, ya sabéis, el hermano mudo de los Marx (aunque sólo lo era en las películas).


Pero el dolor de cabeza que me ha acompañado los dos días anteriores ha desaparecido.

Abro la puerta de la terraza barajando la posibilidad de acudir sin bicicleta y correr los primeros 10kms de la carrera, pero cambio de opinión al ver que, pese a estar el suelo todavía mojado de la lluvia que ha caído durante gran parte de la noche, no hay rastro de nubes que puedan hacer pensar en una mañana pasada por agua.

Improviso un almuerzo rápido y meto la bicicleta en el coche. Amaia lleva un par de días con febradas y hoy no me acompañará el apoyo moral de las niñas de la casa.

Sin mayores problemas aparco en alguna de las calles que rodean la zona de boxes, ubicada en la estación de ferrocarriles de Rubí.

Enseguida llama la atención el tinglado organizado por los del C.N. Rubí: Boxes cercados por un vallado elevado, con numerosos voluntarios, espacio entre barras más que suficiente, buena disposición del arco de salida-llegada con espacio más que suficiente para dar la salida a un buen número de corredores, diversidad de carpas que dan un aspecto de oficialidad a la carrera, etc… Me han hablado bien de cómo se ha preparado esta primera edición y, por el momento, la cosa pinta bien.

Poco a poco voy encontrándome a los compañeros y, entre charlas y risas, estamos ya colocados a escasos metros del arco de salida y esperando ya que se dé el inicio de la duatlón.



Salida sin cuenta atrás y todo el mundo corriendo cual maqui huyendo de los franquistas mientras yo voy reajustando el chip “media maratón” sin dejarme llevar demasiado por la emoción colectiva.



Enseguida se va unos metros por delante Jordi Fabra y, todavía durante un par de kilómetros, avanzo con Jordi Casas tanteando mis pulmones y esperando la aparición de algún efecto secundario del resfriado… pero, nada más lejos de la realidad, es como si hubiese desaparecido totalmente esta mañana!.

Pensando en mis cosas, y mientras veo alejarse por delante también a Casas, me adelanta como una moto el tercer Jordi en discordia: Jordi Romero, a un ritmo que roza el insulto y saludando risueño, como siempre.

Su figura se empequeñece frente a mí rápidamente y no tardará en alcanzar y sobrepasar a los Jordis que le preceden.

Yo sigo fiel a mi plan original y me mantengo en ese punto de equilibrio entre el sufrimiento y la comodidad… si es que existe tal punto. Animado en todo momento por el ritmo de tres cuarentaialgo que voy viendo en el Garmin, parece que voy ahora recortando distancia con el resto de compañeros que me anteceden, los cuales deben llevar unos 30” de margen.

Estoy llegando al Km8 y observo mi situación en carrera… Voy más sólo que la una y, de llegar a boxes de forma aislada, las posibilidades que me brinda el parcial de bici no son demasiado halagüeñas: o sufrir como un mártir para intentar atrapar el grupo predecesor (cosa bastante improbable) o ir esperando al siguiente grupo perdiendo bastante tiempo y posiciones.



Así que cierro un poco los ojos, aprieto dientes y acelero la respiración pasando a funcionar en modo “cuchillo” para intentar agarrar al grupito de adelante, sobre todo pensando en la rueda de Fabra, que seguramente será la locomotora del grupo que se cree.

El último esfuerzo ha merecido la pena y me he metido en boxes a pocos segundos de Fabra y acabando el primer parcial (muy corto, por cierto.. unos 9,3-9,4Kms) en 35’25’’… muy contento con el ritmo.

El cambio rápido de disciplina me permite salir junto a Jordi y poco a poco vamos alcanzando a gente que se van añadiendo creando un primer grupo pequeño de 6 ó 7 ciclistas.

Mi idea inicial de un parcial en bici tranquilo se va al garete debido al ritmo que pone Jordi al grupo. Entro un par de veces al relevo y enseguida veo lo poco recomendable del procedimiento… faltan quilómetros en las piernas…

Seguimos sumando integrantes al grupo y los pies no dejan de hacer presión en los pedales en ningún momento durante toda la primera vuelta. En nuestra progresión hemos alcanzado a Casas y a Romero que se han sumado a la locura.

En los tramos en ascenso, de unos 2-3Kms de distancia, el ritmo es más agónico y el grupo va haciendo la goma perdiendo unidades a medida que pasan los quilómetros. Yo sigo colocado en la zona delantera para evitar el corte y prefiero no echar la vista hacia atrás.

Por suerte, la segunda vuelta se hace de forma más tranquila y no hay intentos importantes de romper el grupo… todo el mundo está satisfecho con la posición que llevamos y la cabeza lleva ya rato puesta en los últimos 5 kms de carrera a pie.

Ya llegamos a boxes y el momento de la transición más relevante está a punto de suceder. En la segunda transición es en la que se puede perder (o ganar) un buen tiempo puesto que la técnica que cada uno tenga para apearse de la bici, colocarse las zapas de correr, etc… puede dar como resultado muchos segundos de diferencia.

No tiene mucho sentido darse unas palizas de escándalo entrenando series agónicas (dejadme aportar una cierta épica al parágrafo) para aumentar el ritmo de carrera en 5 segundos/km… y después pasarse 1 minuto (60 segundos  12”/km en 5Kms) cambiándose las zapatillas.


Vista general del caos en boxes tras la T1

Así que me coloco de los primeros del grupo en el momento de bajarme de la bici, con los pies ya fuera de las zapatillas (que quedan colgadas de los pedales) y, cual alma que lleva el diablo, corro hacia la posición que debe tener mi bicicleta en los boxes. Cuelgo la flaca, casco fuera y zapatillas con cordones elásticos enfundadas inmediatamente en los pies.



Súper contento del parcial ciclista, teniendo en cuenta los poquitos quilómetros que llevo en las piernas, finalmente ha salido a una media maja y el 15º parcial ciclista.

Lo que queda por delante no es un simple trámite. Son 5kms con la intriga de cómo responderá el cuerpo sin haber entrenado específicamente las transiciones y con tan sólo una torrada en el estómago.

En todo caso, es una intriga que está a punto de descubrirse…

Todavía más rápido que yo, unos 10m por delante, ya ha salido Jordi Casas mientras que en boxes he dejado a Fabra peleándose con las zapatillas.

Jordi Romero se ha descolgado finalmente durante el parcial ciclista y todavía no ha lelgado a boxes así que entre los tres debemos hacer el tiempo del equipo.

Primer quilómetro, en ligera subida, lo paso a buen ritmo; pero enseguida empiezo a notar la bajada energética pasando el segundo Km, todavía en ascenso, y sufriendo para mantener el ritmo por debajo de los 4’/km. Fabra me ha pasado hace unos instantes y Casas se ha ido alejando por delante minuto a minuto.



En cuanto llego al km 2,5 y la carrera se pone cuesta abajo, pongo el piloto automático y me dejo llevar por el propio peso hasta meta donde entro 20’’ por detrás de Fabra, en 18'48'', y completando una gran carrera a nivel personal (22o clasificado) y una tercera plaza por equipos por la que ha merecido la pena el sufrimiento.


Lamentablemente, Amaia estaba con fiebre y no me pude quedar para acompañar a los compañeros

Muy destacable también la tercera plaza en la general femenina de nuestra compañera Patricia Domínguez, marcando el mejor ritmo a pie en la T1 entre las féminas.

Tras la Duatlón, y coincidiendo con el cubata vírico que voy absorbiendo de Amaia, llevo una semana y media un tanto KO sin ningún entrenamiento digno y una tirada a ritmo coincidiendo con la Mitja de Terrassa en la que pude comprobar una cierta fatiga acumulada… es tiempo de tomarse un pequeño relax regenerativo.

Inscrito a la Mitja de Barna con la ilusión de hacer marca personal… aunque quizás haya que replantearse el objetivo hasta nueva orden.



jueves, 15 de noviembre de 2012

Imágenes de un amanecer en La Mola...

Últimamente se está convertido en habitual el sacrificio de unas apetecibles horas de sueño del domingo para hacer una ascensión temprana desde Can Robert a la Mola al tiempo que el sol se despereza tras las colinas Vallesanas.

El ascenso lo hacemos dejando el coche en Can Robert y, tomando el camino más directo posible vamos ganando altitud combinándose algo de pista ancha en la zona de Can Poble con mucho sendero estrecho, alguna que otra zona rocosa más complicada en la que se hace casi necesario el uso de las manos y un tramo final del Camí dels Monjos. No está de más aclarar que dicha ascensión la realizamos mayormente caminando.. no dan las pilas para más.

Transcurridos unos treinta minutos se alcanza la cota más elevada, el Monasterio de Sant Llorenç. Admiramos por unos instantes la hermosa vista que desde allí se divisa, echamos alguna que otra foto de rigor e iniciamos un divertido descenso volando entre piedras y raíces, vigilando no hacer una pisada errónea que nos produzca una dolorosa torcedura y llegando al coche tras veinte minutos en los que no hemos dejado de emanar adrenalina por todos los poros de la piel.

Por el momento he podido disfrutar de dicha actividad en compañía de Sergio y Carlos pero supongo que, a medida que el entreno se vaya repitiendo, un mayor número de comensales se unirán a la mesa.

Ahí dejo unas fotos, obra maestra de Sergio, quien es un verdadero artista con un móvil en las manos….

Carlos, cual escalador de grado alto pasando algun tramo más técnico



Siluetas de Sergio y mía, yo con una pose bastante chulesca.. por cierto, jeje 



Último tramo empedrado antes de alcanzar el Monasterio



Carlos y yo tomando aire para afrontar la bajada.



Preciosa panorámica con el Montcau forrado en algodón.




Recuperado el aliento, dos amigos... sin dorsal, claro! ;)


martes, 6 de noviembre de 2012

Dando un garbeo por Saldes



El pasado domingo decidí salir por la montaña con la intención de ir conociendo la zona en la que "residimos" algunos fines de semana, desde que invertimos en la caravana+accesorios que hemos dejado instalada de forma fija en el camping "el Repós del Pedraforca".

Hace unos meses descubrí que en Saldes, a mediados de Julio, tiene lugar una cursa de montaña en la que los participantes suben al Pedraforca partiendo desde el pueblo y descendiendo por la tartera.

Llegado a este punto del relato, debo decir que del Pedrafoca tengo unos recuerdos especiales pues la primera vez que pisé esa emblemática montaña fue en compañía de Kiku.
Él sentía la montaña de una forma extraordinariamente especial y así lo transmitía a cada paso que obligaba a dar a este, por aquel entonces, gordito fumeta del tres al cuarto.
Con él viví buenas (y no tan buenas) experiencias por los montes de Dios pero, por algún motivo que desconozco, se me han quedado grabados de forma especial algunos episodios de las subidas que realicé con el al Pedra.
Diez años después de que decidiera plantar tienda fija en aquella ladera alpina del Montblanc, parece que pisotear las veredas del Pedraforca, me devuelve su recuerdo y me esté acompañando en algunos tramos... eso lo mantiene vivo y eso sigue haciendo a esa montaña tan especial para mí.

Es por ello que la cursa del Pedraforca me llamó la atención y buscando información acerca de ésta, encontré el track de la carrera que descargué en mi Garmin con la intención de recorrerlo.

Así que pensé que este domingo era un buen día para salir a reconocer un tramo de la carrera y así, como digo en el primer parágrafo, impregnarme un poco más de la zona que rodea al camping.

Con el cambio horario desperté al salir el sol, me atavié con ropas técnicas pues los 0ºC que marcaba la sonda de temperatura del coche invitaban a ir bien tapadito y recorrí los escasos 5minutos en coche que separan el camping de la plaza Pedraforca, en Saldes.

La carrera sale desde esta plaza y recorre un circuito circular tomando el sendero de Gressolet (conocido como "el Camí de la Costa") que nos conduce hasta el mirador de Gressolet pasando por Can Costa. Atravesando la pista de Saldes al Collell, nos plantamos en el refugi de Lluis Estasen y, a partir de aquí, coll del Verdet, ascenso al pullegó superior y bajada cagando leches por la tartera directos a Saldes.
En total son unos 13kms que un animal llamado Just Sociats tiene como record en 1h37'.... Todo mi cariño para Just, emblema atlético y referente para los que vivimos en Terrassa.



Mi  intención es hacer sólo un tramo del circuito y parto desde la plaça trotando los primeros 200m hasta que una rampa encementada me pone en mi sitio, iniciando mi ritmo de caminante no hay camino...

A través de unas escaleras alcanzo una ermita (creo que se llama Santa María) y primera foto de rigor:




Pasada la ermita, enseguida me encuentro en el bosque donde enormes pinos me protegen del brutal viento que azota desde ayer la comarca del Berguedà. El frío es notable y ni buff, ni guantes, ni windstopper sobran en ningún momento.


El camino se va endureciendo y hay que echar mano de la técnica de subir apretando las plamas contra las rodillas encorvando el cuerpo hacia el suelo...acción que me hace ver cosas curiosas en el estrato...


Qué bonita... con esto más de uno se ha hecho rico pintando cuadros.

La visión del Pedraforca es cada vez más cercana y el camino se va volviendo más empinado y salvaje.


Un par de despistes más tarde alcanzo la zona del mirador de Gressolet desde donde se obtienen unas vistas espectaculares de esta zona del Cadí:



En este punto estaría justo en la pista del Collell, o sea que he recorrido 4,5Kms desde Saldes con un desnivel acumulado de unos 320m, la gran mayoría realizados en el último kilómetro y medio.


Si continuara la carrera, ahora debería pasar por el refugio y, a través del Verdet, subir al Pollegó superior de la montaña para hacer una bajada relámpago hasta Saldes a través de la tartera.... Según mi entender, todavía faltaría lo más duro del circuito.

En fin, por hoy ya he tenido suficiente subida y volviendo sobre mis pasos (nuevamente con algún que otro despiste de navegación) deshago el camino y regreso hasta el coche para dirigirme nuevamente a mi recogimiento espiritual del camping, donde nos mantendremos durante todo el día rondando los 0ºC.

Parece que esta semana ya han caído las primeras nieves sobre el Pedraforca así que veremos cuándo se have viable un reconocimiento de la segunda parte del circuito... Por el momento queda a modo de proyecto.

miércoles, 24 de octubre de 2012

Descanso, el “otro“ entrenamiento…. a menudo, muy a nuestro pesar



¿Cuántas veces hemos leído o escuchado cuán importante es alternar descanso con entrenamiento? No!, no hace falta dar un número exacto pues se trata de una pregunta retórica. Pero lo que sí es seguro es que esta afirmación forma parte del discurso deportivo de la mayoría de entrenadores o escritos especializados en la materia.


Durante las diversas fases en las que dividimos la temporada (hay multitud de alternativas dependiendo de los planteamientos personales), todo aquel que entrena con un carácter competitivo y con un cierto conocimiento acerca del funcionamiento fisiológico de nuestro cuerpo, debe incluir descansos tanto en las micro fases (diarias, semanales, etc…) como entre las fases propiamente dichas (volumen general, precompetitiva, competitiva, etc…).

Todos estos descansos, puestos en el sitio adecuado, crean el balance justo para que nuestro cuerpo asuma las cargas, se adapte a ellas y “progrese” debido a esta propia adaptación. Por otro lado, crear ese equilibrio entre esfuerzo y descanso es fundamental para evitar lesiones y sobre entrenamientos, tan tristemente comunes entre deportistas populares como nosotros.


En fin, todo esto ya lo sabemos y está muy bien… ¿pero qué pasa al finalizar la temporada?, ¿cuál sería la mejor fórmula para pasar de una temporada a la siguiente?.

Yo diría que tampoco existe un procedimiento fijo que funcione perfectamente para cada uno de nosotros. Dependiendo de cómo haya sido la temporada de dura, de nuestra capacidad personal de recuperación, de nuestra motivación a estas alturas de la temporada, etc, etc, etc, … podemos movernos en un abanico amplísimo que va desde no hacer nada de descanso hasta necesitar una regeneración total durante varias semanas. Entre esos extremos, nuevamente una multitud de alternativas a escoger…

En mi caso el periodo de transición suele durar unas cuatro semanas y aunque año tras año voy introduciendo pequeños cambios que creo que pueden minimizar los “efectos secundarios” de estas semanas de parón, siempre suele seguir los mismos parámetros: Tras la última competición realizo una semana con sólo 3 sesiones cortas (una de cada deporte), a continuación otra semana de tocamiento absoluto de bolsas porta-espermas (o sea que no doy ni un solo paso más del necesario para llegar de la cama al coche y del coche a la silla de la oficina), seguidamente vienen otras dos semanas similares a la primera, o sea, una sesión de cada deporte muy suave… y vas que te estrellas.

Hay algunos efectos que van intrínsecos al descanso y que, además, son los que se persiguen con esta regeneración: Cierta reducción de forma física, pérdida de masa muscular, incremento de peso (en forma de culo, barriga y michelines), atontamiento general de músculos, articulaciones, etc… Por otro lado, el reset mental sería el factor más relevante a nivel psicológico.

Normalmente consigo todos los efectos aunque algunos de ellos, a mi entender, escalados por encima de lo necesario.

Cada año regreso al entrenamiento con una pesadez brutal a la hora de ponerme a correr, es como si la gravedad que me empuja contra la tierra fuera de 30m/s2, en lugar de los 9,8m/s2 con la que nos machacaron en física durante nuestra faceta estudiantil. Ligado a esto me paso unos meses sufriendo molestias en soleos, tibias, rotulas, etc, etc, etc…

Y ahora que pienso, ¿es posible que esa pesadez a la que me refiero en el parágrafo anterior tenga una cierta relación con el hecho de que suelo engordar unos 4-5Kgs tras este descanso?... mmmmm… supongo que la respuesta sería afirmativa.

En fin, entre las variaciones y objetivos que he incluido este año al presente periodo de descanso están el incluir un poco de pateo por la montaña cada semana (excepto esa en la que paro del todo) y no pasarme demasiado con la comida. Creo que con ello mantendré la estructura muscular y ósea un tanto más resistente que antaño y el objetivo de no pasar de los 62 Kg (3 Kg por encima del peso en periodo competitivo) me tiene que ayudar a no tardar tanto en coger la forma corriendo.


Otro de los aspectos que me gusta introducir durante el inicio de la temporada es realizar entrenamientos que se escapen a los típicos que me tocará realizar una vez esté más metido en el tajo.


Algunas de las cosas “no – típicas” del resto de la temporada que estoy haciendo son las saliditas a respirar naturaleza. Tras adquirir unas zapatillas específicas de correr por montaña, en compañía de mi cuñado Marius, nos lanzamos a la conquista del Pedraforca desde Saldes y pasando por el refu de Lluis Estasen… Puesto que teníamos un tiempo reducido, las princesas esperaban en el cámping y las rodillas de Màrius no están para mucho trote, dimos media vuelta al llegar a la tartera.. pero una experiencia muy guapa que no tardaré en repetir.




A continuación, premio bien merecido de manos del artista culinario… mi cuñado, claro!



Haciendo alarde de alto dominio del diseño gráfico, mantengo su cara en el anonimato para evitar que las masas hambrientas le asalten por la calle...


Otra de las cosas nuevas que estoy haciendo es subir a cara perro desde Can Robert a la cima de la Mola, improvisando la subida por un sitio diferente cada semana. Buenas sesiones breves que me dejan las nalgas doloridas por un par de días.




En referencia a los pedales, como norma general, aparco la bici de carretera durante este periodo y me suelo dedicar a salir en btt pero este año he decidido que casi no sentaré el trasero en el sillín de la gorda. El año pasado el amigo Quique me prestó muy gentilmente una suya que he tenido durante un año así que me parece demasiado morro que siga aparcada en mi trastero para darle un uso tan precario. Por otro lado no le encuentro la gracia a la mtb, por mucho que lo intente.

He llegado a la conclusión de que tan sólo me siento cómodo por pistas sencillas así que, teniendo en cuenta que tampoco tengo presupuesto para invertir en una btt, he decidido montarme una bici hecha de retales que sea ligera y que me permita andar por carretera y por pistas sin demasiada piedra suelta… Estoy hallando algunas dificultades técnicas pero, si lo consigo, prometo fotos del engendro.


Algún que otro partidillo de futbol y alguna salida con los compañeros de piques sobre la bicis de broma, dan complemento a esta fase de retiro físico y espiritual.


Un calé paró al lado del bar para meterlas todas en la fregoneta

La semana semana ya regresé al plan de entrenamiento (más o menos) diario aunque, por diversos motivos, no he podido todavía regresar a la rutina… todavía hay mucho por delante y tiempo habrá para todo.


A destacar el viaje express que hicimos Sandra. Amaia y yo a Chamonix, para visitar a nuestros queridos Cindy, Carles y el pequeño Teo. Un lugar que no conocíamos y que nos pareció absolutamente impresionante… un pequeño paraíso rodeado de naturaleza en estado puro.



En escasos dos días nos dio tiempo de un poco de todo:

Visitar la ciudad:





Pasear por las llanuras, cual Heidi…:





“Festejar” con el futurible novio Franco-Alpino:




E incluso, poner orden en el avión de regreso…

Un viaje francamente recomendable que nos gustaría repetir con la llegada de las nieves. Los caminos por los que salimos Carles y yo a medio correr, medio caminar; cubiertos de nieve, deben ser acongojantes… No me extraña que Kilian Jornet tenga su residencia en Chamonix!.


Y con esto y un bizcocho….